Y la ciudad era joven
aquel 18 de mayo.
Sí, la ciudad era joven,
aquel 18 de mayo
que no olvidaré nunca.
Por unas cuantas horas
nos sentimos libres,
y el que ha sentido la libertad
tiene más fuerzas para vivir.
De muy lejos, de muy lejos,
llegaban todas las esperanzas,
y parecían nuevas,
recién estrenadas:
de muy lejos las traíamos.
Por unas cuantas horas
nos sentimos libres,
y el que ha sentido la libertad
tiene más fuerzas para vivir.
Una vieja esperanza
encontraba voz
en el cuerpo de miles de jóvenes
que cantaban y que luchan.
No lo olvidaré nunca,
no lo olvidaré nunca,
aquel 18 de mayo,
no lo olvidaré nunca,
aquel 18 de mayo
en Madrid.
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