A golpes,
a golpes nos hace la vida,
a golpes de muerte y de fe:
momentos,
momentos que podrían ser eternos,
nada más
queda la muerte sentida.
A golpes,
a golpes morimos la vida.
Hay que vivir como si nada,
como si nada fuera eterno,
nada más
que este momento
-la tarde, el cielo-
quizá sea la vida.
A golpes,
a golpes morimos la vida.
Todos los amores pasados,
todo lo que no fue nada
a golpes,
a golpes de fe perdida,
a golpes,
a golpes, morimos la vida.
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