He dejado a mi madre
sola
en Xàtiva, en la calle Blanc.
Mi madre que siempre
espera
que vuelva como antes.
He dejado hermanos y amigos
que me quieren
y esperan, como mi madre,
que yo vuelva como antes.
He venido aquí
porque creo que puedo deciros,
en mi maltratada lengua,
palabras y hechos
que aún nos hermanan.
Palabras y hechos
que aún nos hacen sentirnos
hombres entre los hombres.
Palabras y hechos
que aún nos hermanan
en la lucha contra el miedo,
en la lucha contra la sangre,
en la lucha contra el dolor,
en la lucha contra el hambre.
En la siempre necesaria lucha
contra lo que nos separa
y nos hace sentirnos
a todos nosotros extraños.
He dejado a mi madre
y a mis hermanos.
He dejado a los amigos y la casa
y a todos los que esperan
que yo vuelva como antes.
Y creo que he hecho bien.
Y creo que he hecho bien.
Yo sé, yo sé, yo sé, yo sé
que volveré a la calle Blanc.
Pero ahora aquí,
pero ahora aquí,
creo que también es mi casa,
y creo que puedo deciros
con el corazón abierto,
a todos vosotros: hermanos.
Hermanos.
Raimon |