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Profanador del Santuario

Abominator

Desecrator of Sanctuary

Behold your crumbling temple, the ark is now defiled
Gnostic rise, evanescent cries, all must die!

Enter the hammer, bloodthirsty pillager, sacramental barbarism
Stone excalibur, set upon the church, a cardinal catalysm

We are warriors from a sect of forgotten heathen grandeur
For now we must dwell in infamy and sin

Hellish onslaught, monuments erased, decimated altar of false sermons
Enigmatic successors, inferior oppressors
Come forth to rectify with the bludgeons attack

From discontent we reclaim our destiny
Toburn the rightfully spurned, seeded by hate
Strike the earth with our venomous talons
A fiery line between sanctification and sin

Engraving the new law of defilement, seized from smouldering ruins
Ark of gold molten for embezzlement, may the devil charge forth

Tremendous fall, priest's head nailed to the wall
We charge through the gates, sworn to desecrate
Leaving the scarred remains, a communion in flames
Catatonic hammer, this prophecy of punishment
Unbound in many a tarnished age

Desecrator of sanctuary

Behold your frivolous ornaments, reduced to scattered nothingness
A graveyard now accumulates where superfluous structures once stood

Congregation flees in terror, engulfed in burning drapes
Obscene harmonies of the choir, shrieking in dismay
Mercy killing, douse with acidic words and sulfurous flames

Cursing the cross, trample and burn
Besiege all temples with sempiternal hatred
Inverted mission, vengeful perdition, the christian fools now flagellated

Profanador del Santuario

Contempla tu templo derrumbándose, el arca ahora está profanada
Ascenso gnóstico, gritos evanescentes, ¡todos deben morir!

Entra el martillo, saqueador sediento de sangre, barbarismo sacramental
Excalibur de piedra, dirigido hacia la iglesia, un cataclismo cardenal

Somos guerreros de una secta de grandiosidad pagana olvidada
Por ahora debemos habitar en la infamia y el pecado

Embiste infernal, monumentos borrados, altar diezmado de falsos sermones
Sucesores enigmáticos, opresores inferiores
Salen a rectificar con el ataque de los mazos

Desde el descontento reclamamos nuestro destino
Quemar a los justamente despreciados, sembrados por el odio
Golpear la tierra con nuestras garras venenosas
Una línea de fuego entre la santificación y el pecado

Grabando la nueva ley de profanación, arrebatada de ruinas humeantes
Arca de oro fundido por malversación, que el diablo avance

Caída tremenda, cabeza del sacerdote clavada en la pared
Atravesamos las puertas, jurados a profanar
Dejando los restos marcados, una comunión en llamas
Martillo catatónico, esta profecía de castigo
Desatada en muchas edades manchadas

Profanador del santuario

Contempla tus ornamentas frívolas, reducidas a nada dispersa
Un cementerio se acumula donde alguna vez se alzaron estructuras superfluas

La congregación huye aterrorizada, envuelta en cortinas ardientes
Armonías obscenas del coro, gritando con desesperación
Muerte piadosa, empapa con palabras ácidas y llamas sulfurosas

Maldiciendo la cruz, pisoteando y quemando
Asediando todos los templos con odio sempiterno
Misión invertida, perdición vengativa, los necios cristianos ahora flagelados

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