Cavalo de Tiro
Há um cavalo de tiro pra toda estrada comprida,
Que vai tenteando o cabresto, mas vai tranqueando com a vida...
Um pingo manso de arreio que nos leve em rumo certo,
Pois dependendo dos sonhos, nem tudo fica tão perto.
Feito um cavalo de tiro que se adelgaça sentando,
O homem vai pela estrada e segue assim, se costeando;
Depois de muito estropiar-se traz o olhar mais profundo,
E aprende a livrar as pedras pra andejar pelo mundo.
Igual aos tentos da trança que aos poucos vão se afinando,
A vida é feita de rumos, e ao tranco vamos cruzando...
Que da porteira pra fora, os sonhos batem as asas,
E a paz que a gente procura "tá" aquerenciada nas casas.
Quem cruza as madrugadas firmando a rédea na trança,
Deixa o suor pro sereno, depois que o pingo se cansa...
Que a estrada mostra a distância pra que a gente não se iluda,
Que é preciso ter caminho, não basta um pingo de muda.
O cabresto apresilhado vai firmando o cinchador,
E traz com ele um motivo pra quem aprende com a dor...
Pois o corredor que leva, nos traz de volta também;
Junto a um cavalo de tiro, vai a saudade de alguém.
Talvez por isso que o tempo, a cada légua vencida,
Nos cobra o tanto que andamos, pelas volteadas da lida,
Pra nos dar um outro tanto, como forma de experiência,
E mostrar pelas distâncias, quanto vale ter querência.
Porque a vida tem sentidos que a gente sabe e não diz,
E sempre cansa o cavalo, tentado assim, ser feliz!
Mas quem tem pingo de tiro olha a estrada diferente,
Apeia, troca os arreios, e toca a vida pra frente.
Caballo de Tiro
Hay un caballo de tiro para cada camino largo,
Que va probando el cabestro, pero va tropezando con la vida...
Un caballo manso de montar que nos lleve en la dirección correcta,
Pues dependiendo de los sueños, no todo queda tan cerca.
Como un caballo de tiro que se adelgaza al sentarse,
El hombre va por el camino y sigue así, bordeándolo;
Después de mucho tropezar, trae la mirada más profunda,
Y aprende a apartar las piedras para recorrer el mundo.
Igual que los hilos de la trenza que poco a poco se van afinando,
La vida está hecha de rumbos, y a tirones vamos cruzando...
Que desde la puerta hacia afuera, los sueños baten las alas,
Y la paz que uno busca está arraigada en los hogares.
Quien atraviesa las madrugadas afirmando la rienda en la trenza,
Deja el sudor para el rocío, después de que el caballo se cansa...
Que el camino muestra la distancia para que uno no se ilusione,
Que es necesario tener camino, no basta con un caballo de muda.
El cabestro apretado va asegurando el cinchador,
Y trae consigo un motivo para quien aprende con el dolor...
Pues el corredor que lleva, nos trae de vuelta también;
Junto a un caballo de tiro, va la añoranza de alguien.
Tal vez por eso que el tiempo, a cada legua vencida,
Nos cobra lo que hemos recorrido, por las vueltas de la vida,
Para darnos otro tanto, como forma de experiencia,
Y mostrar a través de las distancias, cuánto vale tener arraigo.
Porque la vida tiene sentidos que uno sabe y no dice,
Y siempre cansa al caballo, intentando así, ser feliz!
Pero quien tiene un caballo de tiro ve el camino de manera diferente,
Desmonta, cambia los arreos, y sigue adelante en la vida.
Escrita por: Adriano Alves / Gujo Teixeira