395px

Recuerdos de la 28

Alex Hohenbergger

Recuerdos da 28

De vez em quando, quando boto a mão nos cobre,
Não existe china pobre nem garçom de cara feia,
Eu sou de longe donde chove não goteia
Não tenho medo de potro nem macho que compadreia.

Boleio a perna e vou direto pro retoço,
Quanto mais quente alvoroço muito mais me sinto afoito.
E o chinaredo que de muito me conhece
Sabe que perigo desse meu facão na 28.

Remancheio no boteco ali nos trilhos
Enquanto no bebedouro mato a sede do tordilho,
Ouço o mugido e o barulho da cordeona
E a velha porca retoçando no salão,
Quem nunca falta é um índio curto e grosso
De apelido de pescoço da rabona ao querendão.

Entro na sala no meio da confusão
Entro meio atarantado que nem cusco em procissão
Quase sempre cego assim meio com sede,
Quebro o meu chapéu na testa de beijar santo em parede.
E num relance se não vejo alguém de farda eu grito:
- Me serve um liso daquela que matou o guarda.

Guardo o trabuco empanturrado de bala
Meu facão, chapéu e pala e com licença eu vou dançar,
Neste fandango levo a guaica recheada
Danço com a melhor china que não importo de pagar,
O meu cavalo eu deixo atado num palanque
E só não quero que ele manque quando terminar a farra.

E a milicada sempre vem fora de hora,
Mas eu saio porta a fora só quero ver quem me agarra.
Desde piazito a polícia não espero
Se estoura reboldoza me tapo de quero-quero,
Desde piazito a polícia eu não espero
Se estoura a reboldoza me tapo de quero-quero.

Recuerdos de la 28

De vez en cuando, cuando pongo la mano en la plata,
No hay china pobre ni mozo con mala cara,
Vengo de lejos donde llueve y no gotea,
No le temo al potro ni al macho compadre.

Levanto la pierna y voy directo al alboroto,
Cuanto más caliente el alboroto, más me siento atrevido.
Y la gente que me conoce mucho
Sabe el peligro de mi facón en la 28.

Remacho en el bar allí en las vías,
Mientras en el abrevadero mato la sed del caballo,
Escucho el mugido y el sonido del acordeón,
Y la vieja yegua retozando en el salón,
Siempre hay un indio corto y grueso que nunca falta,
Con apodo de cuello de rabona al querendón.

Entro en la sala en medio de la confusión,
Entro un poco aturdido como perro en procesión,
Casi siempre borracho así medio sediento,
Rompo mi sombrero al besar santos en la pared.
Y de repente, si no veo a alguien de uniforme, grito:
- Sírveme un liso de la que mató al guardia.

Guardo el trabuco lleno de balas,
Mi facón, sombrero y capa y con permiso me voy a bailar,
En este fandango llevo la pistola cargada,
Bailo con la mejor china que no me importa pagar,
Dejo mi caballo atado en un palenque,
Y solo no quiero que cojee cuando termine la fiesta.

Y la policía siempre llega tarde,
Pero salgo por la puerta solo para ver quién me atrapa.
Desde chico no espero a la policía,
Si hay problemas me escondo como un tero,
Desde chico no espero a la policía,
Si hay problemas me escondo como un tero.

Escrita por: