O Primeiro Natal
Eis que um anjo proclamou o primeiro Natal
A uns pobres pastores ao pé de Belém, que nos campos
A guardar seu rebanho, afinal
Suportavam da noite o frio também
Natal, Natal, Natal, Natal
É vindo ao mundo o Rei divinal!
De repente, lá no céu, linda estrela surgiu e
No oriente brilhou com estranho fulgor
Veio à terra forte luz que do céu lhe caiu
Muitas noites ainda em fulgente esplendor
Natal, Natal, Natal, Natal
É vindo ao mundo o Rei divinal!
Tal estrela apareceu
E os magos guiou
Pela estrada a Belém, rumo certo os conduz
E chegando ali, por fim
A estrela parou
Mesmo acima da casa em
Que estava Jesus
Natal, Natal, Natal, Natal
É vindo ao mundo o Rei divinal!
E os magos, com afã, se sublime temor
Os joelhos dobraram naquele lugar
Para ofertas liberais e de raro valor
Qual incenso, ouro e mirra, ao Menino entregar
E com eles, vimos nós, com intenso fervor
Dar louvores sinceros a quem nos amou
Adorar de coração o Supremo Senhor
Que morrendo na cruz, nossas almas salvou
El Primer Natal
He aquí un ángel proclamó la primera Navidad
A unos pastores pobres cerca de Belén, que en el campo
Cuidando tu rebaño después de todo
También toleraron el frío por la noche
Navidad, Navidad, Navidad, Navidad
¡El Rey divino viene al mundo!
De repente, en el cielo, apareció una hermosa estrella y
En el este brillaba con un brillo extraño
Una luz fuerte vino a la tierra y cayó del cielo
Muchas noches todavía en brillante esplendor
Navidad, Navidad, Navidad, Navidad
¡El Rey divino viene al mundo!
Apareció tal estrella
Y los magos guiaron
Por el camino hacia Belém, la dirección correcta los lleva
Y finalmente llegar allí
la estrella se detuvo
Justo encima de la casa en
ese era jesus
Navidad, Navidad, Navidad, Navidad
¡El Rey divino viene al mundo!
Y los magos, con afán, sintieron un miedo sublime
Las rodillas se doblaron en ese lugar
Para ofertas de valor liberales y raras
¿Qué incienso, oro y mirra, para darle al Niño?
Y con ellos vimos, con intenso fervor
Alabamos sinceramente a quienes nos amaron
Adora al Señor Supremo desde el corazón
Que al morir en la cruz, nuestras almas se salvaron