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Batallas Internas

Alvaro Santiago Parejo

En la oscuridad de la noche, el silencio me abruma
Pues aunque pensé que sabía lo que dolía
Tuve que aguantarme el llanto, mi alma en penumbra
Nunca pensé que dolería tanto, y el tiempo se consume
Las sombras me persiguen, la mente en su guerra
Buscando respuestas que solo encontrara removiendo la tierra
Cada recuerdo es un eco que me grita al oído
La lucha es seguida y la paz ya se ha ido

Pues tengo mis razones, soy un rompe corazones
Pero cabrón, no es un rompe corazones al que le rompen el corazón
Es un rompe corazones el que por muy hijo de puta que sea
La pava le sigue pidiendo perdón
Miro hacia atrás, la carga se vuelve pesada
Cada lágrima caída, una historia que me estalla

Caminos llenos de espinas, miradas que no entienden
Cada paso que doy, el peso de lo que se siente
Rimas que son balas, disparo con emoción
En este juego cruel, busco mi redención
Así que suelto el peso, dejo que fluya el dolor
Mi voz es mi espada, el rap, mi único clamor
En esta lucha interna, el alma nunca se rinde
Aunque la tristeza abrace, mi mente se enciende
Es inepto solo el que no entiende
Que una mente con lucha diaria, tan solo busca paz en una batalla solitaria
Y nunca escucharás su plegaria por más que se le vuelva necesaria

Y en una oscuridad una pequeña entra
De niña jugaba con muñecas, con su mirada absorta
Hoy en día la niña las muñecas se las corta

Y llora porque un hijo de puta le hizo daño
Llora porque por más mal que la trate
Ella sigue diciendo "lo extraño"
Ni cálidos besos, ni fríos abrazos
El dolor que le inflinge lo lleva plasmado en los brazos
Noches en vela, sin pegar ojo
Sintiéndose como un maldito despojo
Con la autoestima en el suelo y el cariño como anhelo
Aunque no los emita por la boca, sus gritos siempre llegarán al cielo

Han pasado unos cuantos años
De fríos psicólogos que le querían curar los daños
Y esquivos de la realidad
La niña seguía con pensamientos intrusivos
Una voz en su cabeza le susurraba: ¿Para qué mantenernos vivos?
Y recuerda que aunque sus pensamientos no cambien
Fue la primera vez que esa niña volvió a confiar en alguien

Una tarde silenciosa a las seis
Una madre vuelve del trabajo como de costumbre
Y se acerca al baño con silencio y incertidumbre
Entreabre la puerta asomando la mirada
Solo para poder observar a su pequeña allí tirada

Y lo que llevaba tiempo pareciendo una amenaza
Se convirtió en el látigo que atenaza su conciencia
Se arrepintió por jamás tener paciencia
Vio sus muñecas abiertas
Recordando todas esas mentiras que acabaron siendo ciertas
Se dio cuenta, que no eran cortes para llamar la atención
Sino gritos silenciosos que decían lo roto que estaba su corazón

El color rojo teñía la ropa de su princesa
Y así vio que no es que fuera obsesa
Y así por fin vio todos los matices
Su hija solo pedía ayuda y ella cerró la puerta en las narices

Se celebra un entierro silencioso
Aunque de esto lo más penoso
Es que todos llevan flores a la tumba
Todos hablaban, pero ninguno estuvo cuando de verdad los necesitaban
Un entierro lleno de personas
Una niña que vivió años sufriendo sola
¿Para qué mierda quiere vuestras flores que huelen a puta estratagema
Cuando tuvo que tomar la única salida de su problema?

Una depresión, sin apoyo ni compresión
Una niña que, tras sufrir tantos daños
Al igual que muchas otras, se pira de este mundo
Sin haber cumplido los diecinueve años

Escrita por: Alvaro Santiago Prejo