395px

Sonrisa de Marfil

Amado Basylio

Sorriso Marfim

Quem é você? que quando passa na rua dar um sorriso pra mim.

Quem é você? que chega parar o trânsito com seu sorriso marfim.

Não vejo seus olhos, más sei que seu corpo é um tremendo avião.

Está sempre de óculos, más só seu sorriso arrasa o meu coração.

Quem..... é ela?
Que passa na rua me despertando desejos.
Uma vontade louca de ganhar os seus beijos.
De sentir seu calor quando te abraçar....

Esta mulher volúvel ta me tirando o sentido.
Já não sei o que faço pra lhe conquistar.
Estou apaixonado pelo seu sorriso.
Não tem outro jeito vou me entregar.

Quem..... é ela?
Que passa na rua me despertando desejos.
Uma vontade louca de ganhar os seus beijos.
De sentir seu calor quando te abraçar....

Intr...

Quem..... é ela?
Que passa na rua me despertando desejos.
Uma vontade louca de ganhar os seus beijos.
De sentir seu calor quando te abraçar....

Quem..... é ela?
Que passa na rua me despertando desejos.
Uma vontade louca de ganhar os seus beijos.
De sentir seu calor quando te abraçar....

Sonrisa de Marfil

¿Quién eres tú? que al pasar por la calle me sonríe.

¿Quién eres tú? que detiene el tráfico con tu sonrisa de marfil.

No veo tus ojos, pero sé que tu cuerpo es un avión tremendo.
Siempre llevas gafas, pero solo tu sonrisa destroza mi corazón.

¿Quién... es ella?
Que al pasar por la calle despierta deseos en mí.
Un deseo loco de ganar tus besos.
De sentir tu calor al abrazarte...

Esta mujer cambiante me está confundiendo.
Ya no sé qué hacer para conquistarte.
Estoy enamorado de tu sonrisa.
No hay otra opción, me entregaré.

¿Quién... es ella?
Que al pasar por la calle despierta deseos en mí.
Un deseo loco de ganar tus besos.
De sentir tu calor al abrazarte...

Intr...

¿Quién... es ella?
Que al pasar por la calle despierta deseos en mí.
Un deseo loco de ganar tus besos.
De sentir tu calor al abrazarte...

¿Quién... es ella?
Que al pasar por la calle despierta deseos en mí.
Un deseo loco de ganar tus besos.
De sentir tu calor al abrazarte...

Escrita por: Amado Basylio