An Amorphous Symphony of Accursed Flutes
Amorphous, timeless, shapeless
Mass that spins in senseless motion in this cursed chambers
Drooling at the end of chaos, morbid dreams
Unconscionable proportions, boundless horror
Putrid souls surround the mindless one with tunes of ancient horror
My soul condemned to misery
I can’t believe this symphony
The pounding drums, unhuman flutes and pipping
Which erich zann once wrote in score
Mass that spins in senseless motion in this cursed chambers
Dreaming while this morbid tune is endlessly being played
Unconscionable proportions, boundless horror
I can’t believe the whole existence is just this monster’s dream
I pray for salvation, but suffer eternally
Cursed the day I dared to play them
And listened to an amorphous symphony
Of accursed flutes
The windows open suddenly
Cosmos opens widely
Sultan demon stares at me
Now you are cursed to serve to me
Forever
Twisted sounds of misery
Cursed to play eternally
An impossible cacophony
To him, which name can’t be spoken
Una Sinfonía Amorfa de Flautas Malditas
Amorfo, atemporal, informe
Masa que gira en un movimiento sin sentido en estas cámaras malditas
Baboseando al final del caos, sueños mórbidos
Proporciones inconcebibles, horror ilimitado
Almas podridas rodean al sin mente con melodías de horror antiguo
Mi alma condenada a la miseria
No puedo creer esta sinfonía
Los tambores golpeantes, flautas inhumanas y chirriantes
Que Erich Zann una vez escribió en partitura
Masa que gira en un movimiento sin sentido en estas cámaras malditas
Soñando mientras esta melodía mórbida se reproduce interminablemente
Proporciones inconcebibles, horror ilimitado
No puedo creer que toda la existencia sea solo el sueño de este monstruo
Ruego por salvación, pero sufro eternamente
Maldito el día en que me atreví a tocarlas
Y escuché una sinfonía amorfa
De flautas malditas
Las ventanas se abren repentinamente
El cosmos se abre ampliamente
El demonio sultán me mira fijamente
Ahora estás maldito a servirme
Por siempre
Sonidos retorcidos de miseria
Malditos a tocar eternamente
Una cacofonía imposible
Para él, cuyo nombre no puede ser pronunciado