The Second Coming
As angels sound the seven trumpets
The seals are shattered, the end draws near
The dawn of the beast is rising
As earth shall cease to exist
The seas turn red as blood as He comes again
And plagues strike down the flesh of man
Stars now flicker and fall from the skies
Crushing monuments of mankind's prime
Fire, devour the earth
From the sea, Leviathan now arise
And the skies, now rain deadly flame
Locust swarms strike across the world
This is the second coming
Like razors through flesh, a wind blows through the world
Reaping the life of all
Flesh is torn and devoured by flame
As the great dragon, rises to enslave
Beholding the bloodshed we all rejoice
For the end of humanity is soon to come
The earth now burns before the second coming
No messiah, but a nemesis has risen
Now behold the fields of pain
Where seraphs suffer and die
Their flesh is rendered from their limbs
Their souls are devoured by Hinnom's flames
El Segundo Advenimiento
Al sonar los siete trompetas de los ángeles
Los sellos se rompen, el fin se acerca
El amanecer de la bestia se levanta
Mientras la tierra dejará de existir
Los mares se vuelven rojos como la sangre cuando Él regresa
Y las plagas golpean la carne del hombre
Las estrellas ahora parpadean y caen del cielo
Aplastando monumentos de la época dorada de la humanidad
Fuego, devora la tierra
Desde el mar, Leviatán ahora se levanta
Y los cielos, ahora llueven llamas mortales
Enjambres de langostas golpean a través del mundo
Este es el segundo advenimiento
Como cuchillas a través de la carne, un viento sopla a través del mundo
Cosechando la vida de todos
La carne es desgarrada y devorada por las llamas
Mientras el gran dragón se levanta para esclavizar
Contemplando la matanza todos nos regocijamos
Pues el fin de la humanidad está por llegar pronto
La tierra ahora arde antes del segundo advenimiento
No hay mesías, sino que ha surgido un némesis
Ahora contempla los campos de dolor
Donde los serafines sufren y mueren
Su carne es desgarrada de sus miembros
Sus almas son devoradas por las llamas de Hinom