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Canto I del Infierno

Arrigo Barnabé

Canto I do Inferno

No meio do caminho desta vida
Me vi perdido numa selva escura
Solitário, sem Sol e sem saída
Ah, como armar no ar uma figura
Desta selva selvagem, dura, forte
Que só de eu a pensar me desfigura?

É quase tão amargo como a morte
Mas para expor o bem que eu encontrei
Outros dados darei da minha sorte
Não me recordo ao certo como entrei
Tomado de sonolência estranha
Quando a vera vereda abandonei

Sei que cheguei ao pé de uma montanha
Lá, onde aquele vale se extinguia
Que me deixara em solidão tamanha

E vi que o ombro do monte aparecia
Vestido já dos raios do planeta
Que a toda a gente pela estrada guia
Então a angústia se calou, secreta
Lá no lago do peito onde imergira
A noite que tomou minha alma inquieta

E como o náufrago, depois que aspira
O ar, abraçado à areia, redivivo
Vira-se ao mar e longamente mira
O meu ânimo, ainda fugitivo
Voltou a contemplar aquele espaço
Que nunca ultrapassara um homem vivo

Depois que descansei o corpo lasso
Recomecei pelo plaino deserto
Pé firme embaixo, mas incerto o passo

E quando o fim da jornada estava perto
Um leopardo ligeiro, de repente
Que de pele manchada era coberto
Surgiu e se postou em minha frente
E com tal vulto encheu o meu caminho
Que só voltar volteava em minha mente

Era a hora do tempo matutino
Subia o Sol seguido das estrelas
Que o acompanhavam quando o amor divino
Moveu primeiro aquelas coisas belas
Já não temia tanto a aparição
Daquela fera de gaiata pele

À hora clara e à suave estação
Mas o temor de novo me conquista
Na imagem imprevista de um leão
Que parecia vir na minha pista
Com alta fronte e fome escancarada
Como se o ar tremesse à sua vista

Não me recordo ao certo como entrei
Tomado de sonolência estranha
Quando a vera vereda abandonei
Mas para expor o bem que eu encontrei
Outros dados darei da minha sorte

Canto I del Infierno

En medio del camino de esta vida
Me vi perdido en una selva oscura
Solitario, sin Sol y sin salida
Ah, cómo formar en el aire una figura
De esta selva salvaje, dura, fuerte
Que solo al pensar en ella me desfigura?

Es casi tan amargo como la muerte
Pero para exponer el bien que encontré
Daré otros detalles de mi suerte
No recuerdo exactamente cómo entré
Tomado por una extraña somnolencia
Cuando abandoné el verdadero sendero

Sé que llegué al pie de una montaña
Donde aquel valle se extinguía
Dejándome en una soledad tan grande
Y vi que el hombro del monte aparecía
Ya vestido con los rayos del planeta
Que guía a todos por el camino
Entonces la angustia se calló, secreta
En el lago del pecho donde se sumergía
La noche que tomó mi alma inquieta

Y como el náufrago, después de aspirar
El aire, abrazado a la arena, renacido
Se vuelve al mar y mira largamente
Mi ánimo, aún fugitivo
Volvió a contemplar ese espacio
Que ningún hombre vivo había cruzado
Después de descansar mi cuerpo cansado
Reanudé mi camino por el llano desierto
Con paso firme pero incierto

Y cuando el final del viaje estaba cerca
Un leopardo ágil, de repente
Cubierto de manchas en su piel
Apareció y se colocó frente a mí
Y con tal presencia llenó mi camino
Que solo dar vueltas era mi pensamiento
Era la hora de la mañana
El Sol subía seguido de las estrellas
Que lo acompañaban cuando el amor divino
Movió primero esas cosas bellas
Ya no temía tanto la aparición
De esa fiera de piel astuta
En la hora clara y en la suave estación
Pero el miedo me conquista de nuevo
Ante la inesperada imagen de un león
Que parecía venir en mi dirección
Con alta frente y hambre desbordada
Como si el aire temblara ante su vista
No recuerdo exactamente cómo entré
Tomado por una extraña somnolencia
Cuando abandoné el verdadero sendero
Pero para exponer el bien que encontré
Daré otros detalles de mi suerte

Escrita por: Augusto de Campos / Dante Alighieri