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DIE MOROCHITAS

Binomio de Oro de América

LAS MOROCHITAS

Costeña, mujer de fuerte madera,
conquistas al hombre con tu cadera,
son bellas morochitas complacientes,
alegres, amables y muy sonrientes,
ejemplo la mujer barranquillera
pierna gruesa de nacimiento,
lo mismo la cartagenera,
sabrosa como la mujer samaria,
coqueta como cienaguera,
dulce como sincelejana.

Son como las mañanitas,
frescas para comprender,
si nacen en Urumita,
mucho más saben querer,
y como ellas son bonitas,
sabe que les toca hacer,
siempre están preparaditas,
listas a corresponder.

Ahora es el turno pa' Villanueva,
allá donde yo conocí el amor,
mujeres, mujeres villanueveras,
ustedes alegraron mi corazón,
no crean que soy una persona ingrata,
lo que pasa es que soy sensible,
pa' las mujeres vallenatas,
como a mi me gusta la convivencia,
pa' las morochitas bonitas,
a su servicio mi asistencia.

Desde el Cabo de la vela,
y más allá de Montería,
pasando por Fundación,
el jardín de mi agonía,
se encuentran las morochitas,
con ojos de picardía,
y son alborotaditas,
como es la sangre mía.

DIE MOROCHITAS

Küstenfrau, stark und voller Kraft,
verführst die Männer mit deinem Schwung,
schöne Morochitas, die stets bereit,
fröhlich, freundlich und voller Heiterkeit,
Beispiel ist die Frau aus Barranquilla,
mit kräftigen Beinen, die sie gebar,
auch die Cartagenerin,
so lecker wie die Frauen aus Santa Marta,
flirtend wie die aus Cienaga,
und süß wie die aus Sincelejo.

Sie sind wie die Morgenstunden,
frisch und voller Verständnis,
wenn sie in Urumita geboren,
wissen sie noch mehr zu lieben,
und da sie so schön sind,
wissen sie, was zu tun ist,
immer bereit und vorbereitet,
bereit zu erwidern.

Jetzt ist Villanueva dran,
dort, wo ich die Liebe fand,
Frauen, Frauen aus Villanueva,
Ihr habt mein Herz erfreut,
denkt nicht, ich sei undankbar,
ich bin nur sensibel,
für die Frauen aus Valle,
wie ich das Zusammensein mag,
für die schönen Morochitas,
stehe ich bereit zur Verfügung.

Von Cabo de la Vela,
und noch weiter als Montería,
vorbei an Fundación,
dem Garten meiner Qual,
finden sich die Morochitas,
mit schelmischen Augen,
und sie sind lebhaft,
so wie mein Blut.

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