El general en venta
De buena mañana me levanté, era domingo
En el carruaje enganché la yegua blanca
Para ir al mercado en la capital del condado
Dicen que había generales en venta
Pero el sol golpeaba tanto el camino blanco
La yegua se detenía tan seguido bajo las ramas
Que cuando llegué, no me esperaban
Y todos los generales estaban vendidos
Sin embargo, allá al final del campo de feria
Por suerte, quedaba uno
No estaba cubierto de gloria, pero con un poco de pintura
Podía lucir muy bien
Lo cambié por una caja de manzanas verdes
Cuatro coliflores y una rebanada de mermelada
Todo eso por un general, no estaba mal del todo
Y luego lo cargué en mi carro
En casa me hicieron amargas críticas
Otra vez parece que me dejé engañar
Un general en ese estado no valía mucho menos
Pero ya que estaba hecho, qué le vamos a hacer
Y los niños tenían miedo de su bigote
Era pelirrojo y los hacía llorar
Le cortamos un lado, pero el perro empezó a ladrar
Así que dejamos el otro medio
No hacía nada para no ensuciar su traje elegante
De vez en cuando pelaba algunas verduras
O arreglaba la escalera o destapaba el lavabo
Pero ni siquiera sabía tocar el piano
Sin embargo, algunas noches, algunas noches de verano
El general se sentaba en la paja
Y con la mirada perdida en la inmensidad
Nos contaba sus batallas
Nos hablaba de los Dardanelos
Cuando solo era coronel
Y de la campaña de oriente
Cuando solo era comandante
La epopeya napoleónica
Cuando solo era capitán
Y luego la guerra de los cien años
Cuando solo era teniente
Las cruzadas y Pipino el Breve
Cuando solo era sargento mayor
Y los elefantes de Aníbal
Cuando solo era cabo
Las Termópilas de Leónidas
Cuando solo era soldado de segunda
Y Ramsés II, la primera guerra
Cuando su madre era cantinera
Y el general hasta el amanecer
Desplegaba el hilo de su inmensa historia
Luego se dormía sobre su bota de heno
Y nosotros, sin hablar, soñábamos con la gloria
Se quedó así en nuestra casa hasta el otoño
Sin trabajar, sin encontrar la vida monótona
Nos sorprendió saber por el cura
Que había tenido gemelos con la criada
Y luego, en una hermosa mañana de diciembre
Entró en mi habitación sin siquiera llamar
Había leído en el periódico que lo nombraban Mariscal
Así que nos dejaba, era inevitable
Lo llevé de vuelta a la ciudad en el carruaje
Me devolvieron mis coliflores y mis cajas
Y sin emociones innecesarias, sin llorar, sin decir una palabra
Nos despedimos como verdaderos héroes
En casa, la vida siguió sin aventuras
Ya no hay nadie que nos robe las mermeladas
El general en el bar había plantado una bandera
Por la patria, pagué la cuenta
Nunca volví al mercado
Pero a veces en el cielo de una noche de verano
Vemos brillar cinco estrellas y nos duele un poco
¡Oh! nunca compren un general