Mocosita
Vencido, con el alma amargada,
sin esperanzas, saciado de la vida,
solloza en su bulín
el pobre payador,
sin hallar un consuelo a su dolor.
Colgada de un clavo, la guitarra...
en un rincón la tiene abandonada...
De sus amigos
ya no le importa nada...
Tirado en la catrera no hace más que llorar.
En alguna ocasión
sólo se escucha esta canción:
"Mocosita,
no me dejés morir, volvé al cotorro,
que no puedo vivir.
¡Si supieras las veces que he soñado
que de nuevo te tenía a mi lado!
Mocosita,
no seas tan cruel, no me abandones...
Quiero verte otra vez...
Mocosita,
no me dejes, que me mata poco a poco tu desdén."
Dormía tranquilo el conventillo,
nada turbaba el silencio de la noche
cuando se oyó sonar
allá en la oscuridad
el disparo de una bala fatal.
Corrieron ansiosos los vecinos
que presentían el final de aquel drama
y se encontraron,
tirado en una cama,
en un charco de sangre, al pobre payador.
Pero, antes de morir,
alguien le oyó cantar así:
"Mocosita,
no me dejés morir, volvé al cotorro,
que no puedo vivir.
¡Si supieras las veces que he soñado
que de nuevo te tenía a mi lado!
Mocosita,
no seas tan cruel, no me abandones...
Quiero verte otra vez...
Mocosita,
no me dejes, que me mata poco a poco tu desdén."
Mocosita
Besiegt, mit einer bitteren Seele,
ohne Hoffnung, satt vom Leben,
weint in seinem kleinen Zimmer
der arme Troubadour,
findet keinen Trost für seinen Schmerz.
Hängt an einem Nagel, die Gitarre...
verlassen steht sie in einer Ecke...
Seine Freunde
sind ihm egal geworden...
Auf der Matratze liegend, weint er nur.
Manchmal
hört man nur dieses Lied:
"Mocosita,
lass mich nicht sterben, komm zurück ins Nest,
ich kann nicht leben.
Wenn du wüsstest, wie oft ich geträumt habe,
dass ich dich wieder an meiner Seite hatte!
Mocosita,
sei nicht so grausam, verlasse mich nicht...
Ich will dich wiedersehen...
Mocosita,
lass mich nicht, dein Missmut tötet mich langsam.
Der kleine Wohnblock schlief friedlich,
nichts störte die Stille der Nacht,
als man hörte, wie
in der Dunkelheit
der Schuss einer tödlichen Kugel fiel.
Die Nachbarn rannten aufgeregt,
die das Ende dieses Dramas ahnten
und fanden ihn,
auf einem Bett liegend,
in einer Blutlache, den armen Troubadour.
Doch bevor er starb,
hörte ihn jemand so singen:
"Mocosita,
lass mich nicht sterben, komm zurück ins Nest,
ich kann nicht leben.
Wenn du wüsstest, wie oft ich geträumt habe,
dass ich dich wieder an meiner Seite hatte!
Mocosita,
sei nicht so grausam, verlasse mich nicht...
Ich will dich wiedersehen...
Mocosita,
lass mich nicht, dein Missmut tötet mich langsam."