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A la Vista del Jinete de Tropa

César Oliveira e Rogério Melo

A Boa Vista de Peão de Tropa

Sob o sol da minha existência, arrabaleira conforme a vontade
Me serve um mate, pampa minha, nesta vidinha que me destes
Antes que empeste a novilhada, prá o mundo alheio das porteiras
Saúdo a poeira dessas crinas, que me arrocinam sujeitando

E da garupa do cavalo, faço um regalo a ventania
Que na poesia destas léguas, tomo por rédeas e conselhos
Chamo no freio a coisa braba, o tempo é feio, mas que importa
Quando se engorda na invernada, não falta nada prá quem baba
De focinho levantado e mais curioso

A fim de ir, a estância do passo, na direção de casa, costeando o arvoredo
O meu desespero porfia co'a tropa fazendo o que gosta, ao sul de mim mesmo
E todo o bem que havia, maneado ao destino divide caminho com a rês que amadrinha
O rio que eu não via, mimando de sede, a minha saudade)

Na revisão dos meus afazeres, rememorados conforme a manada
Vou ressabiando afeito a fadiga, nas horas mingas de sossego
Talvez melhore durante a sesteada, sou de onde mais me agrada a campanha
Tamanha a alma de horizontes, ali defronte os cinamomos

Já não habita a teimosia, atropelando o meu rodeio
Quando me agüento no forcejo, pra erguer no laço os caídos
Não me lastimo, nem receio, vou pelo meio do sinuelo
Tocando manso os mais ariscos, só pelo vício de por quartos
Cuidar do gado, rondando o baio, que amanuceio

A la Vista del Jinete de Tropa

Bajo el sol de mi existencia, rebelde según la voluntad
Me sirve un mate, llanura mía, en esta vida que me diste
Antes de que se llene de novillos, para el mundo ajeno de las tranqueras
Saludo el polvo de esas crines, que me sujetan sometiéndome

Y desde la grupa del caballo, hago un regalo al viento
Que en la poesía de estas leguas, tomo por riendas y consejos
Llamo al freno a lo salvaje, el tiempo es feo, pero ¿qué importa?
Cuando se engorda en el invierno, no falta nada para quien babea
Con hocico levantado y más curioso

Con ganas de ir, a la estancia del paso, en dirección a casa, bordeando el arbolado
Mi desesperación compite con la tropa haciendo lo que le gusta, al sur de mí mismo
Y todo el bien que había, guiado por el destino, comparte camino con el ganado que apadrina
El río que no veía, mimando mi sed, mi añoranza)

En la revisión de mis quehaceres, recordados según la manada
Voy desconfiando acostumbrado al cansancio, en las horas escasas de sosiego
Tal vez mejore durante la siesta, soy de donde más me gusta la campiña
Tan grande el alma de horizontes, allí frente a los canelos

Ya no habita la terquedad, atropellando mi rodeo
Cuando me aguanto en el forcejeo, para levantar en el lazo a los caídos
No me lamento, ni temo, voy por en medio del sinuoso
Tocando suave a los más ariscos, solo por el vicio de por cuartos
Cuidar del ganado, rodeando al bayo, que amanece

Escrita por: MAURO MORAES