395px

Qué gran resplandor

César Oliveira

Mas que baita gauchada

Numa lobuna, potrinha boba de freio
Apertei bem os arreios e larguei no rumo da aguada.
Prá tomá um trago e atirá um osso ferrado
No bolicho do pintado, metendo suerte clavada

Trote monarca, cacho atado a cantagalo
Pois se ando de'à'cavalo não é de medo das cobras
Ganho minha vida pechando boi sobre as garras
E às vezes faço uma farra, sempre que a plata me sobra

Vinha cruzando, num rancho costa de cerro
E nisso me atira um beijo, uma linda na janela
Nego pachola já quis me luzir pra outra
Levei o corpo na potra e esbarrei lá junto dela

Achei bonito e fiz uma graça com o pala
E a lobuna se resvala e prende um coice nos talher
Perdi os estribos, de pronto as rédeas me toma
Fui botar fora essa doma só por causa de mulher

Peguei o grito e a lobuna não me ouviu
Em duas se repartiu mandando lombo comigo
Me agarrou mal. E eu tive que cruzá a perna
Só Deus é quem me governa… Mas eu respeito o perigo!

Mas que serviço, mas que baita gauchada!
Na frente dessa morada perfumada de jasmin
Fiquei de a pé, e ela rindo na cancela
E essa lida da janela nem era tão linda assim.

Qué gran resplandor

En una lobuna, tonto potro frenando
Apreté el arnés y lo dejé caer en la vía navegable
Tome un trago y arroje un hueso atornillado
En el cuenco de la pintada, pegando suerte clavada

Monarca trote, manojo atado al cantagalo
Porque si voy de un caballo, no le teme a las serpientes
Hago mi vida buey pecador sobre mis garras
Y a veces voy a una juerga, cada vez que tengo la plata

Estaba cruzando, en un rancho de la costa de la colina
Y en que lanza un beso, uno hermoso en la ventana
Nego Pachola siempre quiso encenderme para otro
Llevé el cuerpo a la potra y me encontré con ella allí

Pensé que era hermoso e hice una broma con el parche
Y el lobo se hunde y patea en los cubiertos
Perdí los estribos, pronto las riendas me toman
Fui a tirar esta cúpula sólo por una mujer

Tomé el grito y el lobo no me oyó
En dos divisiones, enviando lomo conmigo
Me agarraste mal. Y tuve que cruzar mi pierna
¡Sólo Dios me gobierna, pero respeto el peligro!

¡Qué trabajo, pero qué pez gordo!
Delante de esta morada de jazmín fragante
Me puse de pie, y ella se rió de la puerta
Y esa manija de la ventana ni siquiera era tan hermosa

Escrita por: Anomar Danubio Vieira / Carlos Madruga