Eye of The Sun
Temple reaches to the sky,
in this year of feathered serpent.
Proud young warrior
stands in sun light,
with his back against
the world.
Sweat gets in his eyes,
starts to climb the giant stairway.
Head is bowed,
mouth is dry.
Awaiting death
the final word.
Every breath may be his last,
soon in time the end will come.
High priest will spill a life,
spirits praise ...
The eye of the sun!
Down on the ground,
grim multitudes are forming.
Heat haze hangs on the horizon,
shadows fall before their eyes.
Tension mounts
the appointed hour,
Is getting ever nearer.
Someone cries
god help him!
Then looks the other way.
Great stone idol
claims it's prize,
waits until
the day is done.
Immortality bathed
in golden rays...
The eye of the sun!
Oh but if
the holy writings tell a lie,
how many more doomed to die
In vain?
Never asking
knowing why?
The gods desire blood to give rain!
Solemn hush hangs in the air,
as he kneels before the alter.
Reflections of a past life,
flash by then slip away.
All hope of freedom gone,
as there cast upon the four winds.
Role of the chosen one,
was the price he had to pay.
Crimson blade arches down,
and then he's gone.
Phoenix rising from the ashes
blazing like...
The eye!
The eye!
The eye!
The eye!
Ojo del Sol
El templo alcanza el cielo,
en este año de la serpiente emplumada.
Orgulloso joven guerrero
se para a la luz del sol,
con la espalda contra
el mundo.
El sudor le entra en los ojos,
comienza a subir la escalera gigante.
La cabeza está inclinada,
la boca está seca.
Esperando la muerte
la palabra final.
Cada respiración puede ser la última,
pronto llegará el fin en el tiempo.
El sumo sacerdote derramará una vida,
los espíritus alaban...
¡El ojo del sol!
En el suelo,
se forman multitudes sombrías.
La neblina de calor cuelga en el horizonte,
las sombras caen ante sus ojos.
La tensión aumenta
a la hora señalada,
está cada vez más cerca.
Alguien grita
¡que lo ayude Dios!
Y luego mira hacia otro lado.
El gran ídolo de piedra
reclama su premio,
espera hasta
que termine el día.
La inmortalidad bañada
en rayos dorados...
¡El ojo del sol!
Pero si
los escritos sagrados dicen una mentira,
¿cuántos más están condenados a morir
en vano?
¿Nunca preguntando
sabiendo por qué?
¡Los dioses desean sangre para dar lluvia!
Un silencio solemne cuelga en el aire,
mientras se arrodilla ante el altar.
Reflejos de una vida pasada,
pasan rápidamente y se desvanecen.
Toda esperanza de libertad se ha ido,
como si fueran arrojados a los cuatro vientos.
El papel del elegido,
fue el precio que tuvo que pagar.
La hoja carmesí se arquea hacia abajo,
y luego se ha ido.
El fénix renace de las cenizas
ardiendo como...
¡El ojo!
¡El ojo!
¡El ojo!
¡El ojo!