La Chiquita Piconera
I
El pintor la respetaba
lo mismo que algo sagrao
y su pasión le ocultaba
porque era un hombre casao.
Ella lo camelaba con alma y vía
hechisá por la magia de su paleta
y al igual que una llama se consumía
en aquella locura negra y secreta.
ESTRIBILLO
Y cuando de noche Córdoba dormía...
y era como un llanto la fuente del Potro,
una voz decía:
¡Ay, chiquita piconera,
mi piconera chiquita!
Esta carita de cera
a mí el sentío me quita.
Te voy pintando, pintando
ar laíto der brasero
y a la vez me voy quemando
de lo mucho que te quiero.
¡Várgame San Rafael,
tener el agua tan cerca
y no poderla bebé!
II
Ella rompió aquel cariño
y le dio un cambio a su vía,
y el pintor iguá que un niño
lloró al mirarla perdía.
Y cambió hasta la línea de su pintura,
y por calles y plazas lo vió la gente
deshojando la rosa de su amargura
como si en este mundo fuera un ausente.
ESTRIBILLO
Y cuando de noche Córdoba dormía...
y era como un llanto la fuente del Potro,
el pintor gemía:
¡Ay, chiquita piconera,
mi piconera chiquita!
Toa mi vía yo la diera
por contemplar tu carita.
Mira tú si yo te quiero
que sigo y sigo esperando
ar laíto der brasero
para seguirte pintando.
¡Várgame la Soleá,
haber querío orvidarte
y no poderte orviá!
Die kleine Piconera
I
Der Maler respektierte sie
wie etwas Heiliges,
und seine Leidenschaft verbarg er,
weil er ein verheirateter Mann war.
Sie zog ihn an mit ihrer Seele und Ausstrahlung,
bewitched von der Magie seiner Palette,
und ebenso wie eine Flamme verbrannte sie
in diesem dunklen, geheimen Wahnsinn.
REFRAIN
Und wenn nachts Córdoba schlief...
und der Brunnen von Potro wie ein Weinen klang,
hörte man eine Stimme sagen:
Ach, kleine Piconera,
meine kleine Piconera!
Dieses Wachsengesicht
nimmt mir das Empfinden.
Ich male dich, male dich
am Rand des Feuers,
und gleichzeitig verbrenne ich mich
von der Liebe, die ich für dich empfinde.
Heilige Vaters Rafael,
das Wasser so nah zu haben
und es nicht trinken zu können!
II
Sie brach diese Zuneigung ab
und änderte ihren Lebensweg,
und der Maler, gleich einem Kind,
weinte, als er sie verloren sah.
Und er änderte sogar den Strich seiner Malerei,
und die Leute sahen ihn durch Straßen und Plätze
wie er die Rose seiner Traurigkeit entblätterte
als wäre er hier auf Erden ein Abwesender.
REFRAIN
Und wenn nachts Córdoba schlief...
und der Brunnen von Potro wie ein Weinen klang,
stöhnte der Maler:
Ach, kleine Piconera,
meine kleine Piconera!
Ich würde mein ganzes Leben geben,
um dein Gesicht zu sehen.
Sieh, wie sehr ich dich liebe,
ich warte weiter und weiter
am Rand des Feuers,
um dich weiter zu malen.
Heilige Soleá,
versucht zu vergessen
und nicht vergessen zu können!