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Las ruedas que nadie quiere

Dativ Boys

Die Räder, die keiner will

Die Räder, die wir mal besaßen,
drehten sich für uns bekanntermaßen,
brachten uns aus der verlernten Welt
unter die berühmtesten von allen Straßen.


Die Räder, die keiner will,
die Räder drehen still, so still.


Die Fäden an denen wir hängen,
lassen uns niemals weg von den Zwängen,
die es zu verachten lohnt,
wenn man sich nicht nur selber schont.


Die Räder, die keiner will
die Räder drehen still.


Ausgepresst und leer gepumpt,
unverstanden und zerlumpt,
in dieser und in allen Phasen,
immer weiter, immer weiter stetes Rasen.


Von Krakau bis nach Aplerbeck
im Fadenkreuz und Handgepäck,
weil Pompeji nicht mehr brennt
gibt es doch ein Happy End.


Die Räder, die keiner will
die Räder stehen still.

Las ruedas que nadie quiere

Las ruedas que una vez poseíamos,
se giraban para nosotros, como es sabido,
nos llevaban lejos del mundo olvidado
bajo las calles más famosas de todas.

Las ruedas que nadie quiere,
las ruedas giran en silencio, tan silenciosas.

Los hilos a los que nos aferramos,
nunca nos dejan escapar de las ataduras,
que vale la pena despreciar,
cuando no solo te cuidas a ti mismo.

Las ruedas que nadie quiere,
las ruedas giran en silencio.

Exprimidos y vaciados,
incomprendidos y harapientos,
en esta y en todas las fases,
siempre adelante, siempre corriendo sin parar.

De Cracovia a Aplerbeck,
en la mira y en el equipaje de mano,
porque Pompeya ya no arde,
pero aún hay un final feliz.

Las ruedas que nadie quiere,
las ruedas se detienen en seco.

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