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Antiguos Tesoros

Dragonfly

Tesouros Antigos

Quando a Lua era nova e o Sol era louro
a canção dos deuses era de prata e ouro
pela verde relva prata derramava
e a água branca de ouro espelhava.
Antes da cova aberta ou Inferno franqueado
antes do anão criado ou do dragão gerado
havia os velhos Elfos, de fortes encantos
que cantavam feitiços pelos vales e pelos campos
enquanto faziam muitas coisas belas
e as c'roas dos reis elfos entre elas
Mas seu fado morreu, a canção apagou-se
cortados a ferro e aço como por um fouce
Cobiça que não cantava nem sorria
mas em negros buracos a riqueza crescia
ouro trabalhado, prata martelada
sobre o lar dos Elfos a sombra rolava.
Havia um velho não que em cova escura vivia
à prata e ao ouro a sua mão se prendia
tanto martelo e tenaz e a bigorna empregava
que as mãos até o osso gastava
E fazia moedas, cordões e anéis
pensando em comprar o poder dos reis
Só que lhe veio a surdez e a cegueira
e a pele amarela sobre a velha caveira
pelas mãos ossudas e outrora artistas
lhe passavam as jóias sem serem vistas
E nada sentia, com a terra a tremer
quando o jovem dragão vinha beber
e o fumo subia pela porta da rua
As chamas chiavam na sala nua
E ele morreu sozinho no rubro fogo
seus ossos em cinza no quente lodo
Havia um dragão sob a pedra cinzenta
cujos olhos piscavam numa morte lenta
Velho e triste, triste e enrugado
tinha os membros frouxos e o ventre inchado
Durante toda a vida ao seu ouro amarrado
no forno do seu peito estava o fogo apagado
O limo do seu ventre belas pedras prendia
e o ouro e a prata ele cheirava e lambia
sabia o local do anel mais modesto
e que a sua asa negra servia de testo
No seu leito duro, em ladrões pensava
e sonhava que deles se alimentava
que os ossos lhe esmagava e o sangue bebia
e as orelhas lhe pendiam e o fôlego lhe fugia
Tocou uma sineta, mas ele não ouviu
Uma voz ecoou na gruta em que jazia:
com a espada na mão, jovem guerreiro louro
o desafiava a guardar seu tesouro
Seus dentes eram facas, sua pele era couro
mas o ferro o rasgou, a sua chama morria
Sobre um alto trono havia um rei velho
cuja barba branca lhe chegava ao joelho
sua pobre boca carne não provava e nada bebia
nem seu ouvido música ouvia; e ele só vivia
para a sua arca de tampa lavrada
onde jóias e ouro escondia
tesouro secreto na cave fechada
que porta de ferro protegia.
Espadas de seus maiores já a ferrugem roía
sua glória era morta, más as leis que fazia
vazios seu salões e sua alcova fria
mas rei do ouro dos Elfos ainda permanecia
Já não ouvia trombetas da montanha no carreiro
do sangue na erva pisada e nem lhe chegava o cheiro
Mas os seus salões arderam, o seu reino se perdeu
À cova foram lançados seus ossos, pois morreu
Há um velho tesouro num escuro rochedo
oculto por portas e pelo arvoredo
por esse portão ninguém vai passar
No pequeno cômoro onde a erva cresce
pastam as ovelhas, a cotovia aparece
e o vento sopra da costa do mar
E sobre o tesouro os corvos crocitam
enquanto a terra espera e os elfos dormitam

Antiguos Tesoros

Cuando la Luna era nueva y el Sol era rubio
la canción de los dioses era de plata y oro
por la verde hierba plata derramaba
y el agua blanca de oro reflejaba.
Antes de la tumba abierta o el Infierno franqueado
antes del enano creado o del dragón engendrado
había los viejos Elfos, de fuertes encantos
que cantaban hechizos por los valles y los campos
mientras hacían muchas cosas bellas
y las coronas de los reyes elfos entre ellas
Pero su destino murió, la canción se apagó
cortados a hierro y acero como por una hoz
Codicia que no cantaba ni sonreía
pero en neguros agujeros la riqueza crecía
oro trabajado, plata martillada
sobre el hogar de los Elfos la sombra rodaba.
Había un viejo gnomo que en tumba oscura vivía
a la plata y al oro su mano se aferraba
tanto martillo y tenaz y yunque empleaba
que las manos hasta el hueso gastaba
Y hacía monedas, collares y anillos
pensando en comprar el poder de los reyes
Pero le llegó la sordera y la ceguera
y la piel amarilla sobre la vieja calavera
por las manos huesudas y antaño artistas
le pasaban las joyas sin ser vistas
Y nada sentía, con la tierra temblando
cuando el joven dragón venía a beber
y el humo subía por la puerta de la calle
Las llamas chisporroteaban en la sala desnuda
Y él murió solo en el rojo fuego
sus huesos en cenizas en el caliente lodo
Había un dragón bajo la piedra gris
cuyos ojos parpadeaban en una muerte lenta
Viejo y triste, triste y arrugado
tenía los miembros flojos y el vientre hinchado
Durante toda la vida a su oro atado
en el horno de su pecho estaba el fuego apagado
El musgo de su vientre bellas piedras retenía
y el oro y la plata él olía y lamía
sabía el lugar del anillo más modesto
y que su ala negra servía de testa
En su lecho duro, en ladrones pensaba
y soñaba que de ellos se alimentaba
que los huesos les trituraba y la sangre bebía
y las orejas le colgaban y el aliento le faltaba
Tocó una campana, pero él no oyó
Una voz resonó en la cueva en que yacía:
con la espada en la mano, joven guerrero rubio
lo desafiaba a guardar su tesoro
Sus dientes eran cuchillos, su piel era cuero
pero el hierro lo rasgó, su llama moría
Sobre un alto trono había un rey viejo
cuya barba blanca le llegaba a la rodilla
su pobre boca carne no probaba y nada bebía
ni su oído música oía; y él solo vivía
para su arca de tapa labrada
donde joyas y oro escondía
tesoro secreto en la cueva cerrada
que puerta de hierro protegía.
Espadas de sus mayores ya la herrumbre roía
su gloria estaba muerta, pero las leyes que hacía
vacíos sus salones y su alcoba fría
pero rey del oro de los Elfos aún permanecía
Ya no oía trompetas de la montaña en el sendero
de la sangre en la hierba pisada y ni le llegaba el olor
Pero sus salones ardieron, su reino se perdió
A la tumba fueron lanzados sus huesos, pues murió
Hay un viejo tesoro en un oscuro peñasco
oculto por puertas y por el arbolado
por esa puerta nadie va a pasar
En el pequeño montículo donde la hierba crece
pastan las ovejas, el jilguero aparece
y el viento sopla desde la costa del mar
Y sobre el tesoro los cuervos graznan
mientras la tierra espera y los elfos duermen

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