395px

Cuando

Dulce Quental

Quando

O jeito como ele segura o cigarro fala mais dele do que palavras.
Fala a fumaça que embaça o meu olhar quando ele exala sem respirar.
Atravessando da sala pro quarto do quarto pra sala ele fala.
Quando derruba copos, abre janelas e desliga o ar, ele quer falar.

E fala como quando me ganhou da segunda vez que eu o vi.
Marinheira de primeira viagem, eu era quando embarquei sem sentir.
De mala poesia e sonhos demais pra caber na vida de alguém.
Como eu pude viajar sem saber pra onde até hoje eu não entendo bem.

Quando dei por mim,
Os nossos trapos já estavam juntinhos.
Quando dei por mim,
O neném já tinha o seu cantinho.
Quando dei por mim,
Um exército de regras de sobrevivência estava a caminho.
Quando dei por mim,
Nossas gavetas reviradas confundiam nossos destinos.

Misturando meus lenços de seda com suas gravatas e colarinhos.
Sapatos novos com tênis surrados na mesma prateleira.
Quando foi que eu nele colei minha sombra não sei, desapareceu.
Quando o desejo eu não escutei e o que eu tanto temia acontecer, aconteceu.

Quando dei por mim,
Os nossos trapos já estavam juntinhos.
Quando dei por mim,
O neném já tinha o seu cantinho.
Quando dei por mim,
Um exército de regras de sobrevivência estava a caminho.
Quando dei por mim,
Nossas gavetas reviradas confundiam nossos destinos.

Quando dei por mim, eu perguntava e respondia sem saber se era ele ou eu.
E o medo virou um fantasma da mulher que um dia o homem achou que conheceu.
Quando a dor e a culpa nos aprisionaram, nossos corpos transformaram em velhas ruínas.
Quando os sintomas se manifestaram falando mais de nós do que palavras finas.

Cuando

La forma en que sostiene el cigarrillo habla más de él que las palabras.
El humo que nubla mi vista cuando exhala sin respirar.
Yendo de la sala al cuarto, del cuarto a la sala, él habla.
Cuando tira vasos, abre ventanas y apaga el aire, él quiere hablar.

Y habla como cuando me conquistó la segunda vez que lo vi.
Marinero de primera travesía, así me sentí al embarcar sin darme cuenta.
Con maletas llenas de poesía y sueños que no caben en la vida de alguien más.
¿Cómo pude viajar sin saber a dónde, hasta hoy no entiendo bien?

Cuando me di cuenta,
nuestras telas ya estaban juntas.
Cuando me di cuenta,
el bebé ya tenía su rinconcito.
Cuando me di cuenta,
un ejército de reglas de supervivencia estaba en camino.
Cuando me di cuenta,
nuestros cajones revueltos confundían nuestros destinos.

Mezclando mis pañuelos de seda con sus corbatas y cuellos.
Zapatos nuevos con zapatillas desgastadas en la misma repisa.
¿Cuándo pegué mi sombra en él? No lo sé, desapareció.
No escuché el deseo y lo que tanto temía sucedió.

Cuando me di cuenta,
nuestras telas ya estaban juntas.
Cuando me di cuenta,
el bebé ya tenía su rinconcito.
Cuando me di cuenta,
un ejército de reglas de supervivencia estaba en camino.
Cuando me di cuenta,
nuestros cajones revueltos confundían nuestros destinos.

Cuando me di cuenta, preguntaba y respondía sin saber si era él o yo.
Y el miedo se convirtió en un fantasma de la mujer que un día el hombre creyó conocer.
Cuando el dolor y la culpa nos aprisionaron, nuestros cuerpos se transformaron en viejas ruinas.
Cuando los síntomas se manifestaron hablando más de nosotros que las finas palabras.

Escrita por: Dulce Quental