Horas pasadas
Estrella de mi cielo, reliquia de mi vida
Mujer de pensamiento aipotáko rehendu
Que hoy siento acongojado con el alma adolorida
Cantarte, virgen mía, mi eterno mborayhu
Después de haber pasado diez años por el mundo
Mi pobre inspiración nderehe aromandu'a
Con lágrimas escrita mi amor el más fecundo
Que solo aquella muerte ikatuva'erã oipe'a
Eclipsa el Sol dorado sus fulgidos esplendores
Y la Luna empañada ikangy, ndohesapéi
Y yo lleno de angustia, de hondísimos dolores
Por la frondosa selva nde réra apurahéi
Y oigo por la fronda gemir desconsolado
Y el cántico quejoso del frágil pykasu
El cual me rememora las horas ya pasadas
En que tú me jurabas mil veces rohayhu
Pero hoy lejos de ti, sin luz, sin esperanza
Formulo esta ofrenda ha ndéve arahauka
La página imprudente de triste añoranza
Reciba pues, amada, del fiel nderayhuha
No olvides, amada mía, de nuestra edad florida
Cuando siempre me decías Ñande ojupe G̃uarã
Y hoy dónde volaron aquella fe mentida
En que tú me dejaste cheaño aikohag̃ua
Adiós, Marciana mía, reliquia de mi vida
Estrella fulgurante resêva ka'aru
Reciba esta estrofa de eterna despedida
Renglones impregnados de nuestro mborayhu
Horas pasadas
Estrella de mi cielo, reliquia de mi vida
Mujer de pensamiento profundo y sincero
Que hoy siento acongojado con el alma adolorida
Cantarte, virgen mía, mi eterno amor sincero
Después de haber pasado diez años por el mundo
Mi pobre inspiración no te ha olvidado
Con lágrimas escrita mi amor el más fecundo
Que solo aquella muerte podría haberlo borrado
Eclipsa el Sol dorado sus fulgidos esplendores
Y la Luna empañada no brilla, no se ve
Y yo lleno de angustia, de hondísimos dolores
Por la frondosa selva tu nombre gritaré
Y oigo por la fronda gemir desconsolado
Y el cántico quejoso del frágil pajarito
El cual me rememora las horas ya pasadas
En que tú me jurabas mil veces que me amabas
Pero hoy lejos de ti, sin luz, sin esperanza
Formulo esta ofrenda a ti, mi adorada
La página imprudente de triste añoranza
Reciba pues, amada, del fiel que te ama
No olvides, amada mía, de nuestra edad florida
Cuando siempre me decías "Por siempre juntos"
Y hoy dónde volaron aquella fe perdida
En que tú me dejaste, mi amor, en un lamento
Adiós, Marciana mía, reliquia de mi vida
Estrella fulgurante que brilla en la tarde
Reciba esta estrofa de eterna despedida
Renglones impregnados de nuestro amor sincero
Escrita por: Emiliano R. Fernàndez