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Kikelet

Echo of Dalriada

Kikelet

Kikelet

Gyûlöl a sors, mert igaz õsi
Ha bujdosó is, rejtett, titkos,
Megfárdat, de él még vérünk, s
Maradt tiszta. Sosem piszkos.

Lángtengeren, vérözönben
Vágtunk át, míg ím, elértünk
Csonka hazát, eskü-átkot, s
Hullottunk. de meg nem törtünk.

El sem rejtett gyûlölségen,
Ezüst tükrû, hideg szókon,
Öltek újra. Öltek tettel, de
Le nem gyõztek, büszke sólyom.

Halálcsendbe borult, néma,
Átkozott, hideg a táj, ha
Énekink - A Föld dalát -
Nem visszhangozhatja már.

Hangja a földnek zengjen az égig,
Dala erõnknek hívja erényid,
Szemek bús lángja napra tekintsen,
Csendje a kõnek új hadat épít,
Ébredjen újra minden õs látnok,
Szólítson útra hû szavat, álmot
Gyáva ha szánja vérét a harcra
Szívét erõdnek sietve adja!

A fényes nap immár elnyugoda...
A föld színe sötétbe borula.
Nappali ég éjjelre változa,
Este csendje nyugodalmat hoza.
Napkelettõl egész napnyugotig
Szent nevedben bíztam, és fáradtig,
De megbocsáss, én szívembõl szánom...
Könnyek miatt nincs szememen álom.

Kikelet

Kikelet

El destino odia, porque es verdaderamente ancestral
Aunque sea escondido, secreto, oculto,
Nos desgastó, pero nuestra sangre aún vive,
Permanece pura. Nunca sucia.

En un mar de llamas, en un diluvio de sangre
Navegamos hasta llegar aquí
A una patria mutilada, con juramentos y maldiciones,
Caímos, pero no nos quebramos.

No se escondieron en el odio,
En palabras frías, como espejos de plata,
Matamos de nuevo. Matamos con acciones, pero
No nos vencieron, orgullosos como halcones.

El silencio de la muerte cayó, silencioso,
Maldito, frío es el paisaje, si
Nuestra canción - La canción de la Tierra -
Ya no puede resonar.

Que su voz resuene en la tierra hasta el cielo,
Su canción llama a nuestra fuerza y virtud,
Que los ojos tristes miren hacia el sol,
Su silencio construye un nuevo ejército de piedra,
Que todos los antiguos videntes despierten de nuevo,
Que llame a seguir el camino con palabras fieles, sueños,
Si cobarde derrama su sangre por la batalla
¡Que entregue rápidamente su corazón a la fortaleza!

El brillante sol ya se ha puesto...
La tierra se ha sumido en la oscuridad.
El cielo diurno se transforma en noche,
La calma de la noche trae tranquilidad.
Desde el amanecer hasta el ocaso,
En tu nombre santo confié, hasta el cansancio,
Pero perdóname, lo lamento desde lo más profundo de mi corazón...
Las lágrimas impiden que mis ojos encuentren el sueño.

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