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Chicas de la Ciudad

Elis Regina

Meninas da Cidade

Meninas da cidade
Fátima Guedes
Composição: fátima guedes

São 12 pancadas, 12 badaladas
Sol a pino, a telha vã
Esquenta o pó da minha casa
Esquenta a bilha d'água
De tanto que fervem na minha mão
Agulha e pano
Armas de todo dia
Na minha mão
Tesouro e fé e pé
Na mesma tábua em falso
Destino e pé descalço
Desde manhã sentada e presa aqui
Rasgando as sedas das rainhas
Os brancos das donzelas
Que no escuro da cidade alguém há de despir
Ninguém verá tão belas
Filhas da falsidade
A vila é tão pequena e infeliz sem elas que...
Que são doze pancadas,
são doze ruelas
Que desgraçadamente sempre vão dar
Numa mesma praça seca, de noite suspirada,
De noite tão imensamente farta das paixões do dia.
De noite suficientemente larga pras bandalharias.

Meninas que se vêem chegando aqui:
cinturas ainda finas;
medir felicidade.
No rosto a marca dos batons
das senhoras de bem, as damas da cidade.
No peito arfante
O roxo das mordidas mais ferozes
Filhos da mesma terra,
andantes e viajores,
rapazes e senhores de mais realidade.

São doze pancadas, já são doze dadas.
A lua a pino,
e eu já sei que vou entrar na madrugada
rematando bainhas,
pregando rendas que amanhã vai ser o baile das rainhas.
Amanhã já se sabe que elas vão fazer a história da cidade.
São muito cinderelas.

Chicas de la Ciudad

Chicas de la ciudad
Fátima Guedes
Composición: Fátima Guedes

Son 12 golpes, 12 campanadas
Sol a pleno, el techo vacío
Calienta el polvo de mi casa
Calienta el cántaro de agua
De tanto que hierven en mi mano
Aguja y tela
Armas de cada día
En mi mano
Tesoro y fe y pie
En la misma tabla falsa
Destino y pie descalzo
Desde la mañana sentada y atrapada aquí
Rasgando las sedas de las reinas
Los blancos de las doncellas
Que en la oscuridad de la ciudad alguien habrá de desvestir
Nadie verá tan bellas
Hijas de la falsedad
El pueblo es tan pequeño e infeliz sin ellas que...
Que son doce golpes,
son doce callejones
Que desgraciadamente siempre van a parar
En una misma plaza seca, de noche suspirada,
De noche tan inmensamente llena de las pasiones del día.
De noche lo suficientemente amplia para las travesuras.

Chicas que se ven llegar aquí:
cinturas aún delgadas;
medir felicidad.
En el rostro la marca de los labiales
de las damas respetables, las damas de la ciudad.
En el pecho jadeante
El morado de las mordeduras más feroces
Hijos de la misma tierra,
vagabundos y viajeros,
jóvenes y señores de más realidad.

Son doce golpes, ya son doce dados.
La luna a pleno,
y ya sé que voy a entrar en la madrugada
rematando dobladillos,
prendiendo encajes que mañana será el baile de las reinas.
Mañana ya se sabe que ellas van a hacer la historia de la ciudad.
Son muchas cenicientas.

Escrita por: Fátima Guedes