Des Sängers Fluch
Düster die Zeiten, geknechtet das Land,
Zu dienen und fügen die Menschen gebannt.
Kein Vogel, kein Lachen im Flur widerhallt,
Die Tage so düster, die Nächte so kalt.
Und so zogen die Jahre dahin,
Gingen nieder - ohne Sinn.
Schwere Seiten der Geschichte Buch,
Erzählen bis heute von des Sängers Fluch.
"Zeig mir zu spielen, lehr mich deine Kunst",
So sprach einst ein Knabe aus tiefer Inbrunst.
Der Alte mit Harfe, der Junge mit Sang.
Sie spielten die Lieder, so reich war ihr Klang.
Und so zogen die Lieder ins Land.
Ein Gefühl so ... unbekannt.
Doch schwer sind die Seiten der Geschichte Buch,
und 'zählen bis heute von des Sängers Fluch.
Und so galt es zu spielen vor eisigem Thron.
Der Tod sei die Strafe, das Leben sei Lohn.
"So spielt nur ihr beiden und spielet bloß gut,
Sonst mach ich mir Freude und wate durch Blut".
Da schlug er die Saiten so voll wie noch nie,
Da klangen die Stimmen zu herrlichem Lied,
Es tönte und brauste der beiden Gesang,
Und zog alle Seelen im Saale in Bann.
So wagten sie spielen vor eisigem Thron
Der Tod wär die Strafe, das Leben wär Lohn.
Doch schwer sind die Seiten der Geschichte Buch,
Und schwerlich ertragen sie des Sängers Fluch.
Zornig führt nieder der eifersüchtig' Stahl,
Streckt vorm Throne nieder, den Jung' in bitt'rer Qual.
Der Alte trägt den Toten zur Türe, weit hinaus.
Doch bleibt vorm letzen Tore nochmal stehen und ruft aus:
"Weh dir, du Mörder, du Fluch des Sängertums!
Fahr nieder zu Boden, ersauf in deinem Blut!
Vergessen dein Name, dein Leib zu Staub verbrannt,
Gestürzt deine Hallen, dein Reich überrannt!"
Der Alte hats gerufen, ein jeder hats gehört,
Die Mauern gingen nieder, die Hallen sind zerstört.
Des Thrones einstig Namen, ihn kennt bis heut kein Buch,
Nur eins fällt schwere Seiten: es ist des Sängers Fluch!
La Maldición del Cantor
Densa la época, esclavizada la tierra,
Para servir y someter a la gente hechizada.
Ningún pájaro, ninguna risa resuena en el pasillo,
Los días tan oscuros, las noches tan frías.
Y así pasaron los años,
Cayeron sin sentido.
Pesadas páginas del libro de la historia,
Cuentan hasta hoy la maldición del cantor.
'Muéstrame cómo tocar, enséñame tu arte',
Así habló una vez un niño con profunda devoción.
El viejo con arpa, el joven con canto.
Tocaron las canciones, tan rico era su sonido.
Y así las canciones se extendieron por la tierra,
Un sentimiento tan... desconocido.
Pero pesadas son las páginas del libro de la historia,
y cuentan hasta hoy la maldición del cantor.
Y así debían tocar ante el trono helado,
La muerte sería el castigo, la vida sería la recompensa.
'Así que toquen ustedes dos y toquen bien,
De lo contrario, me daré el gusto y caminaré a través de la sangre'.
Entonces golpeó las cuerdas como nunca antes,
Resonaron las voces en una canción maravillosa,
Sonaba y rugía el canto de ambos,
Y atrajo a todas las almas en la sala bajo su hechizo.
Así se atrevieron a tocar ante el trono helado,
La muerte sería el castigo, la vida sería la recompensa.
Pero pesadas son las páginas del libro de la historia,
Y apenas soportan la maldición del cantor.
La espada celosa cae con furia,
Derriba al joven ante el trono en amarga agonía.
El viejo lleva al muerto hacia la puerta, lejos.
Pero antes de la última puerta se detiene y exclama:
'¡Ay de ti, asesino, maldición del canto!
Caerás al suelo, ahogado en tu sangre.
Olvidado tu nombre, tu cuerpo quemado hasta ser polvo,
Derrumbadas tus salas, tu reino arrasado'.
El viejo lo ha gritado, todos lo han escuchado,
Los muros se derrumbaron, las salas están destruidas.
El nombre antiguo del trono, nadie lo conoce en ningún libro hasta hoy,
Solo una cosa pesa en las páginas: ¡es la maldición del cantor!