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Cernunnos

Faun

Cernunnos

Zaghaft reckt am Rand der Welt
Die Sonne sich nach den Sternen
Und friedlich lag im ersten Licht unser Dorf
Und da leis uns der Morgen
Eine Ahnung des kommenden Tages flüstert
Fand eine Spur sich unweit der Hütten
Die eines prächtigen Hirschen war
Und lohend Richtung Wald sich wand
In ihrem Angesicht ahnten wir
Prachtvoller war dieses Tier
Als jedes das bis zu diesem Tag wir erjagten
Nach Jagdruhm, Sieg und Trophäe trachteten wir
Waren, bevor noch am Himmel die Sonne stand, in Waffen
Und auf den frühen Nebeln des Tages reitend
Verließen wir Jäger das Dorf
Zu jener Stunde noch waren wir viel
Ausgezogen den Wald zu erobern
Unser Jagdglück zu suchen im Zwilicht des Morgens
Und zwischen wispernden Blättern
Von Baum zu Baum eilten wir
Schweigend die Blicke auf des Hirschen Spur geheftet
Seltsame Schrift in Blatt und Sand, fremdartige Worte
Denen wir folgten ohne sie zu verstehn
Der Wald war ein einziger Schatten
In dem Fragen und Antwort gleichsam sich bargen
Wir aber sahen einzig die Spur
An deren Ende die mächtge Trophäe wir wähnten
Kraftvoll blieb der Beute Schritt
Und weit, weit maß ihr Huf
Dies war die Zeit zu sein und zu werden
Und diese Jagd sollt keiner gleichen
Die bis zu diesem Tag wir gewagt
Und keinem andren Tiere dies
Welches den Wald durchzog als wollte es ihn zeichnen
Leis flüstert vom Waldesgrund uns seine kraftvolle Spur
Dass im Gefolge dieses Hirschen ein Rätsel sich befand
Das prachtvoller noch war als er selbst
Einige von uns flohen dies Geheimnis
Erschöpft gaben andere auf
Und kleiner ward mit jeder Stunde
Der Jagdgefährten Zahl
Das Laub aber flüsterte heller
Mit jedem der den Wald verließ
Beinah als verlacht uns das Dickicht
Bald, da der Tag dem Abend sich nahte
Der Schatten des Hungers längst die Mienen verdunkelt
Waren einzig zwei noch geblieben
Und einer der beiden war ich
Auf einer Lichtung
An deren Grund der Abendsonne Schatten
In die fremden Spuren sich mischte
Standen schließlich wir ihm gegenüber
Jenem prachtvollen Hirschen
Mit seinem Huf voll Geheimnis
Sein Blick kreuzte den unseren
Her fiel durch sein prächtiges Geweih
Das letzte Licht des Tages
Und in stummer Ehrfurcht erstarrten wir
Die wir gekommen waren ihn zu besiegen
Wie noch hätten wir es vermocht?
Wir standen Aug in Aug mit Gott
Die Luft erfüllt von flirrendem Wunder
Und vergessen Jagd und Ruhm
Da fiel der Bogen des letzten Gefährten
Und er floh Hirsch und Wald, heim ins Dorf
Bloß ich war noch geblieben
Der ich im silbernen Auge des Hirschen
Mich selber gewahrte
Wie seltsam war was ich schaute
Wie seltsam was ich erkannte
Jäger war ich gewesen und nun mehr Beute geworden
Am Ende der Jagd stand ich selbst
War meiner eigenen Spur gefolgt
Vom Morgen bis zum Abend
Hatte sie rätselhaft geheißen
Und nicht von ihr lassen können
Wie hätt' ein andrer an meiner Stadt hier stehen können?
Ich stand mir selbst gegenüber
Der Speer in der Hand blanker Hohn
Verschwunden der Hirsch
Geblieben bloß ich
Aus meinen Schläfen spross sein Geweih
Und im letzten Licht der Sonne stand ich
Nicht Jäger noch Beute
Bloß ich
Meine eigene Trophäe mir
Ein Schmuck den niemand sehen
Und den niemand wissen würde
Ins Dorf würde ich heimkehren als einer von Vielen
Dem die Götter vermeintlich nicht hold gewesen
Ich aber war auf einer höheren Jagd
Und habe, ohne einen Speer zu schleudern
Die höchste Huld der Götter mir erstreben

Cernunnos

Tímida se alza en el borde del mundo
El sol hacia las estrellas
Y pacífico yacía nuestro pueblo en la primera luz
Y suavemente la mañana nos susurraba
Una premonición del día por venir
Una pista se encontró cerca de las cabañas
Que pertenecía a un magnífico ciervo
Y, brillando, se dirigió hacia el bosque
En sus rostros intuíamos
Que este animal era más majestuoso
Que cualquier otro que hubiéramos cazado hasta ese día
Buscábamos la gloria de la caza, la victoria y la trofeo
Antes de que el sol se alzara en el cielo, estábamos armados
Y cabalgando sobre las nieblas matutinas
Los cazadores dejamos el pueblo
En ese momento éramos muchos
Salimos a conquistar el bosque
Buscando nuestra suerte de caza en el crepúsculo de la mañana
Y entre susurros de hojas
Corríamos de árbol en árbol
En silencio, con la mirada fija en la pista del ciervo
Extrañas inscripciones en hojas y arena, palabras extrañas
Que seguimos sin entender
El bosque era una sola sombra
Donde las preguntas y respuestas se escondían por igual
Pero solo veíamos la pista
Al final de la cual imaginábamos el poderoso trofeo
El paso de la presa era poderoso
Y su huella medía lejos, lejos
Este era el momento de ser y convertirse
Y esta caza no tendría igual
A la que nos habíamos atrevido hasta ese día
Y a ningún otro animal
Que cruzara el bosque como si quisiera marcarlo
El bosque nos susurraba su poderosa pista desde el suelo
Que tras este ciervo se escondía un enigma
Más majestuoso aún que él mismo
Algunos de nosotros huyeron de este secreto
Agotados, otros se rindieron
Y con cada hora, la cantidad de compañeros de caza disminuía
Pero las hojas susurraban más fuerte
Con cada uno que abandonaba el bosque
Casi como si la maleza se burlara de nosotros
Pronto, cuando el día se acercaba a la noche
La sombra del hambre oscurecía los rostros desde hace tiempo
Solo quedaban dos
Y uno de ellos era yo
En un claro
Donde la sombra del sol poniente
Se mezclaba con las huellas extrañas
Finalmente, nos enfrentamos
A ese magnífico ciervo
Con su huella llena de misterio
Su mirada se cruzó con la nuestra
A través de su majestuoso cuerno
Cayó la última luz del día
Y en silenciosa reverencia nos quedamos
Nosotros, que habíamos venido a vencerlo
¿Cómo podríamos haberlo logrado?
Estábamos cara a cara con Dios
El aire lleno de un asombro vibrante
Y olvidamos la caza y la gloria
Entonces, el arco del último compañero cayó
Y él huyó del ciervo y del bosque, de regreso al pueblo
Solo yo me quedé
Quien en el ojo plateado del ciervo
Me vi a mí mismo
Qué extraño era lo que veía
Qué extraño lo que reconocía
Había sido cazador y ahora era presa
Al final de la caza, yo mismo me encontraba
Desde la mañana hasta la noche
Había sido enigmático
Y no podía apartarme de ello
¿Cómo otro podría estar de pie en mi lugar aquí?
Estaba frente a mí mismo
La lanza en la mano, pura burla
El ciervo había desaparecido
Solo yo quedaba
De mis sienes brotaba su cuerno
Y en la última luz del sol, me encontraba
Ni cazador ni presa
Solo yo
Mi propio trofeo
Un adorno que nadie vería
Y que nadie sabría
Regresaría al pueblo como uno más
A quien los dioses aparentemente no favorecieron
Pero yo estaba en una caza más elevada
Y, sin lanzar una lanza
Buscaba la más alta gracia de los dioses

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