395px

Mote de las Amplitudes

Filpo Ribeiro e a Feira do Rolo

Mote Das Amplidões

Montado no meu cavalo
Pégaso me leve além
Daquilo que me convém
Relançar pelo que falo
Bebendo pelo gargalo
Enchentes e ribeirões
Na terra tem mil vulcões
No tempo só tem espaço
Nada digo e tudo faço
Viajo nas amplidões

Por entre pedras e rios
Planetas e hemisférios
Há poderes e impérios
Há sérios homens e fios
Há beijos que são macios
Há bocas e palavrões
Há facas e cinturões
Há dor e muito cansaço
Nada digo e tudo faço
Viajo nas amplidões

Bem no tempo do estio
No inverno e no verão
No eixo e na rotação
No plano que lhe envio
Nos deuses em quem confio
No poder das orações
No sangue desses canhões
No cabelo e no cangaço
Nada digo e tudo faço
Viajo nas amplidões

Conheço tantos caminhos
Retenho preso na mão
As chaves da viração
Das aves que não têm ninhos
Das uvas que não dão vinhos
Dos erros das intenções
Do fogo desses dragões
Do pau do ferro e do aço
Nada digo e tudo faço
Viajo nas amplidões

Mote de las Amplitudes

Montado en mi caballo
Pegaso llévame más allá
De lo que me conviene
Reiterar lo que digo
Bebiendo a tragos largos
Inundaciones y arroyos
En la tierra hay mil volcanes
En el tiempo solo hay espacio
Nada digo y todo hago
Viajo por las amplitudes

Entre piedras y ríos
Planetas y hemisferios
Hay poderes e imperios
Hay hombres serios y hilos
Hay besos suaves
Hay bocas y palabrotas
Hay cuchillos y cinturones
Hay dolor y mucho cansancio
Nada digo y todo hago
Viajo por las amplitudes

Justo en el tiempo del verano
En invierno y en verano
En el eje y en la rotación
En el plano que envío
En los dioses en quienes confío
En el poder de las oraciones
En la sangre de esos cañones
En el cabello y en el bandolerismo
Nada digo y todo hago
Viajo por las amplitudes

Conozco tantos caminos
Retengo en mi mano
Las llaves de la transformación
De las aves sin nidos
De las uvas que no dan vinos
De los errores de las intenciones
Del fuego de esos dragones
Del palo, el hierro y el acero
Nada digo y todo hago
Viajo por las amplitudes

Escrita por: Zé Ramalho