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El ocaso de Occidente

Forseti

Das Abendland

Leid verheißend
wirkt der Morgen
der aus weiter Ferne naht.
Denn er birgt in
seinem Schoße
eines großen Übels Saat.

Fremd und seltsam
es schon dämmert
dort am schmalen Himmelsrand.
Eine Ahnung
ist dem Morgen
unheilvoll vorausgesandt.

Berge hüllen sich in Nebel,
Der sie deckt gleich Trauerflor.
Aus den Tälern steigt ein Klagen
Tönend in die Nacht empor.

Durch der Lüfte weite Räume
Ein so schweres Seufzen geht,
Und ein Windhauch wie aus Gräbern
Von den fernen Bergen weht.

Wie zum Abschied Blätter winken
In der Wälder Einsamkeit,
Und es leuchtet wie von Blute
Ihrer Trauer Herbsteskleid.

Jedes Auge das noch wartet
ein lebendig stolzes Licht
wird bald trübe von dem Harme
der in Tränen aus ihm bricht.

Keiner Hoffnung milde Gabe
Stärkt den edlen Geist, der wacht,
Ruhmlos darbend ob des Bangens
In des Abendlandes Nacht.

El ocaso de Occidente

Leid verheißend
parece la mañana
que se acerca desde lejos.
Pues en su seno
se encuentra la semilla
de un gran mal.

Extraño y extraño
ya amanece
allá en el estrecho horizonte.
Una premonición
es enviada al amanecer
de manera ominosa.

Las montañas se envuelven en niebla,
que las cubre como un velo de luto.
Desde los valles se eleva un lamento
resonando en la noche.

A través de los amplios espacios del aire
un suspiro tan pesado se escucha,
y una ráfaga de viento como de tumbas
sopla desde las montañas lejanas.

Como despidiéndose, las hojas agitan
en la soledad de los bosques,
y brilla como de sangre
su vestimenta otoñal de duelo.

Cada ojo que aún espera
una luz orgullosa y viva
pronto se nublará por el dolor
que brota en lágrimas de él.

Ningún regalo suave de esperanza
fortalece el noble espíritu que vigila,
sufriendo sin gloria por la angustia
en la noche del ocaso de Occidente.

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