395px

Ajedrez y Tarot

Francesco De Gregori

Scacchi E Tarocchi

Venivano da lontano, avevano occhi e cani,
avevano stellette, e paura.
Erano tre, erano quattro, erano più di ventiquattro,
erano il sale della terra.
Erano il fuoco e la guerra, erano il segno della croce,
erano cani senza voce, erano denti.
Erano denti senza bocca, erano fuoco che scotta,
erano al vita che rintocca.
Erano tre, erano quattro, avevano sassi, avevano cuori.
Avevano parrucche e occhiali, e pistole a tamburi e silenziatori.
Avevano linguaggio e chitarre
e da dietro le sbarre ridevano e pure parlavano.
Avevano alcuni moglie
e figli che da dietro un vetro li salutavano.
Avevano certo dei mandanti ed erano tanti,
senza nè viso nè nome e senza prove.
Alcuni sapevano tutto e tutto ricordavano,
e andavano, ma non dicevano dove.
Altri giuravano e spergiuravano
e tutto confessavano, nome e cognome.
Tutti sapevano tutto di tutti, perfino il numero,
ma non dicevano come.
Venivano da lontano, avevano occhi e cani,
avevano stellette e guanti, e paura.
Erano tre, erano quattro, erano più di ventiquattro,
erano dieci, o diecimila.
Erano bocca e occhi, scacchi e tarocchi,
erano occhi e brace.
Erano giovani e forti, erano giovani
vite, dentro una fornace.

Ajedrez y Tarot

Venían de lejos, tenían ojos y perros,
tenían estrellitas y miedo.
Eran tres, eran cuatro, eran más de veinticuatro,
eran la sal de la tierra.
Eran el fuego y la guerra, eran el signo de la cruz,
eran perros sin voz, eran dientes.
Eran dientes sin boca, era fuego que quema,
era la vida que repica.
Eran tres, eran cuatro, tenían piedras, tenían corazones.
Tenían pelucas y anteojos, y pistolas con tambores y silenciadores.
Tenían lenguaje y guitarras
y desde detrás de las rejas reían y también hablaban.
Tenían algunas esposas
y hijos que desde detrás de un vidrio los saludaban.
Tenían ciertos mandantes y eran muchos,
sin rostro ni nombre y sin pruebas.
Algunos lo sabían todo y recordaban todo,
y se iban, pero no decían a dónde.
Otros juraban y perjuraban
y confesaban todo, nombre y apellido.
Todos sabían todo de todos, incluso el número,
pero no decían cómo.
Venían de lejos, tenían ojos y perros,
tenían estrellitas y guantes, y miedo.
Eran tres, eran cuatro, eran más de veinticuatro,
eran diez, o diez mil.
Eran boca y ojos, ajedrez y tarot,
eran ojos y brasas.
Eran jóvenes y fuertes, eran jóvenes
vidas, dentro de un horno.

Escrita por: