Adelante! Adelante!
Passa correndo lungo la statale
un autotreno carico di sale.
Adelante! Adelante!
C'è un uomo al volante,
ha due occhi che sembra un diavolo!
Adelante! Adelante!
È in arrivo, è distante,
alla fine di questo tavolo.
Di questo cavolo di pianura,
di questa terra senza misura,
che già confonde la notte e il giorno,
e la partenza con il ritorno,
e la ricchezza con il rumore,
ed il diritto con il favore,
e l'innocente col criminale,
ed il diritto col carnevale.
Passa correndo lungo la statale
un autotreno carico di sale.
Da Torino a Palermo,
dal cielo all'inferno,
dall'Olimpico al Quirinale.
Da Torino a Palermo,
dal futuro al moderno,
dalle fabbriche alle lampare.
In questa terra senza più fiumi,
in questa terra con molti fumi
Tra questa gente senza più cuore,
e questi soldi che non hanno odore,
e queste strade senza più legge,
e queste stalle senza più gregge,
senza più padri da ricordare,
e senza figli da rispettare.
Passa correndo lungo la statale
un autotreno carico di sale.
Adelante! Adelante!
C'è un uomo al volante,
c'è un ombra sulla pianura.
Adelante! Adelante!
Il destino è distante,
alla fine dell'avventura.
Che si nasconde in un polverone,
nell'orizzonte di un acquazzone,
e nei vapori della benzina,
diventa musica nella mattina,
e meraviglie sudamericane,
e companatico senza pane,
arcobaleno sotto le scale,
e paradiso nel temporale.
Passa correndo lungo la statale
un autotreno carico di sale...
¡Adelante! ¡Adelante!
Pasa corriendo a lo largo de la carretera
un camión cargado de sal.
¡Adelante! ¡Adelante!
Hay un hombre al volante,
tiene dos ojos que parecen diabólicos.
¡Adelante! ¡Adelante!
Está llegando, está lejos,
al final de esta mesa.
De esta maldita llanura,
de esta tierra sin medida,
que ya confunde la noche y el día,
y la partida con el regreso,
y la riqueza con el ruido,
y el derecho con el favor,
y el inocente con el criminal,
y el derecho con el carnaval.
Pasa corriendo a lo largo de la carretera
un camión cargado de sal.
De Turín a Palermo,
del cielo al infierno,
del Olímpico al Quirinale.
De Turín a Palermo,
del futuro al moderno,
de las fábricas a las lámparas.
En esta tierra sin más ríos,
en esta tierra con muchos humos
Entre esta gente sin más corazón,
y este dinero que no tiene olor,
y estas calles sin más ley,
y estos establos sin más rebaño,
sin más padres que recordar,
y sin hijos que respetar.
Pasa corriendo a lo largo de la carretera
un camión cargado de sal.
¡Adelante! ¡Adelante!
Hay un hombre al volante,
hay una sombra sobre la llanura.
¡Adelante! ¡Adelante!
El destino está lejos,
al final de la aventura.
Que se esconde en un torbellino,
en el horizonte de un aguacero,
y en los vapores de la gasolina,
se convierte en música en la mañana,
y maravillas sudamericanas,
y comida sin pan,
arcoíris bajo las escaleras,
y paraíso en la tormenta.
Pasa corriendo a lo largo de la carretera
un camión cargado de sal...
Escrita por: Francesco De Gregori