O Lírio ressurgiu
Numa noite lá, no sepulcro de José,
Meu Senhor, Meu Cristo ressurgiu.
Após tamanha dor, atroz humilhação,
Pedra fria era o leito de um Rei.
Descansou, ocultou a própria luz,
Sim, Jesus, o Filho de Deus.
Descansou, ocultou a própria luz,
Sim, Jesus, o Filho de Deus.
O silêncio ali pairava,
densas nuvens O cercavam,
e muitos que O proclamavam Rei,
não mais criam em Seu poder.
Foi num fechar de olhos,
que a terra estremeceu.
Uma forte luz, rasgou o céu,
imenso brado se tornou,
com autoridade o anjo ordenou,
Uma forte luz, rasgou o céu,
imenso brado se tornou,
com autoridade o anjo ordenou:
Vem, que Teu Pai te chama,
Vem, És a luz da vida,
Não há forças nas trevas,
Que pode ocultar-te.
Vem, que Teu Pai te chama,
Vem, És a luz da vida,
Não há forças nas trevas,
Que pode ocultar-te.
O Lírio ressurgiu, Aleluia,
Glória ao Rei dos reis,
O Princípe da paz.
O Filho de Deus.
Vem, que Teu Pai te chama,
Vem, És a luz da vida,
Não há forças nas trevas,
Que pode ocultar-te.
Vem, que Teu Pai te chama,
Vem, És a luz da vida,
Não há forças nas trevas,
Que pode ocultar-te.
El lirio ha resucitado
En una noche allí, en el sepulcro de José,
Mi Señor, Mi Cristo ha resucitado.
Tras tanto dolor, atroz humillación,
La fría piedra era el lecho de un Rey.
Descansó, ocultó su propia luz,
Sí, Jesús, el Hijo de Dios.
Descansó, ocultó su propia luz,
Sí, Jesús, el Hijo de Dios.
El silencio allí se cernía,
densas nubes lo rodeaban,
y muchos que lo proclamaban Rey,
ya no creían en su poder.
Fue en un parpadear de ojos,
que la tierra estremeció.
Una fuerte luz, rasgó el cielo,
un inmenso clamor se volvió,
con autoridad el ángel ordenó,
Una fuerte luz, rasgó el cielo,
un inmenso clamor se volvió,
con autoridad el ángel ordenó:
Ven, que tu Padre te llama,
Ven, eres la luz de la vida,
No hay fuerzas en las tinieblas,
que puedan ocultarte.
Ven, que tu Padre te llama,
Ven, eres la luz de la vida,
No hay fuerzas en las tinieblas,
que puedan ocultarte.
El lirio ha resucitado, Aleluya,
Gloria al Rey de reyes,
El Príncipe de la paz.
El Hijo de Dios.
Ven, que tu Padre te llama,
Ven, eres la luz de la vida,
No hay fuerzas en las tinieblas,
que puedan ocultarte.
Ven, que tu Padre te llama,
Ven, eres la luz de la vida,
No hay fuerzas en las tinieblas,
que puedan ocultarte.