Milano (Poveri Bimbi Di)
Quando son nato io pesavo sei chili,
avevo spalle da uomo e mani grandi come badili.
Quando son nato io eran davvero tempi cupi
e le mie strade erano piene di iene e di lupi.
Quando son nato io la morte stringeva la vite
e la gente del mondo ingoiava cordite...
Poveri bimbi di Milano, coi vestiti comprati all' Upim,
abituati ad un cielo a buchi che vedete sempre più lontano.
Poveri bimbi di Milano, così fragili, così infelici,
che urlate rabbia senza radici con occhi tinti e con niente in mano.
Poveri bimbi di Milano, derubati anche di speranza,
che danzate la vostra danza in quello zoo metropolitano.
Poveri bimbi di Milano, con fazzoletti come giardini,
poveri indiani nella riserva, povere giacche blu questurini...
Quando son nato io c' era la fame nera
e la vita d' ognuno tirava il lotto ogni sera.
Quando son nato io le città erano cimiteri
e la primavera sbocciava sopra ai morti di ieri.
Quando son nato io alla fine ci fu gran festa
e l' uomo si svegliò dal sonno, aprì gli occhi e rialzò la testa...
Poveri bimbi di Milano dall' orizzonte sempre coperto,
povera sete di libertà costretta a vivere nel deserto.
Poveri bimbi di Milano dalle musiche come un motore,
col più terribile dei silenzi la solitudine del rumore.
Poveri bimbi di Milano, figli di padri preoccupanti
con un esistere da nano e nella mente sogni giganti.
Poveri bimbi di Milano, numerosi come minuti,
viaggiatori di mete fisse, spettatori sempre seduti...
Quando son nato io, come capita a tutti,
il tempo uguale e incurante imponeva i suoi frutti.
Quando son nato io nel rogo di San Silvestro
si bruciava il passato e il peccato col resto.
Quando rinasceremo, come il sogno d' un uomo,
bruceremo il futuro in piazza del Duomo...
Milano (Pobres Niños De)
Cuando nací pesaba seis kilos,
tenía hombros de hombre y manos grandes como palas.
Cuando nací eran tiempos realmente oscuros,
y mis calles estaban llenas de hienas y lobos.
Cuando nací la muerte apretaba el tornillo,
y la gente del mundo tragaba pólvora...
Pobres niños de Milano, con ropa comprada en el Upim,
acostumbrados a un cielo agujereado que ven cada vez más lejano.
Pobres niños de Milano, tan frágiles, tan infelices,
que gritan rabia sin raíces con ojos pintados y nada en las manos.
Pobres niños de Milano, también robados de esperanza,
que bailan su danza en ese zoológico metropolitano.
Pobres niños de Milano, con pañuelos como jardines,
pobres indios en la reserva, pobres chaquetas azules policías...
Cuando nací había hambre negra,
y la vida de cada uno jugaba su suerte cada noche.
Cuando nací las ciudades eran cementerios,
y la primavera florecía sobre los muertos de ayer.
Cuando nací al final hubo gran fiesta,
y el hombre despertó del sueño, abrió los ojos y levantó la cabeza...
Pobres niños de Milano con el horizonte siempre cubierto,
pobre sed de libertad obligada a vivir en el desierto.
Pobres niños de Milano con la música como un motor,
con el más terrible de los silencios, la soledad del ruido.
Pobres niños de Milano, hijos de padres preocupantes,
con una existencia diminuta y en la mente sueños gigantes.
Pobres niños de Milano, numerosos como minutos,
viajeros de destinos fijos, espectadores siempre sentados...
Cuando nací, como le sucede a todos,
el tiempo igual e indiferente imponía sus frutos.
Cuando nací en la hoguera de San Silvestre
se quemaba el pasado y el pecado con el resto.
Cuando renazcamos, como el sueño de un hombre,
quemaremos el futuro en la plaza del Duomo...