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Die Pulpera von Santa Lucía

Héctor Pedro Blomberg

La Pulpera de Santa Lucía

Era rubia y sus ojos celestes
Reflejaban la gloria del día
Y cantaba como una calandria
La pulpera de santa lucía.

Era flor de la vieja parroquia.
¿quién fue el gaucho que no la quería?
Los soldados de cuatro cuarteles
Suspiraban en la pulpería.

Le cantó el payador mazorquero
Con un dulce gemir de vihuelas
En la reja que olía a jazmines,
En el patio que olía a diamelas.

"con el alma te quiero, pulpera,
Y algún día tendrás que ser mía,
Mientras llenan las noches del barrio
Las guitarras de santa lucía".

La llevó un payador de lavalle
Cuando el año cuarenta moría;
Ya no alumbran sus ojos celestes
La parroquia de santa lucía.

No volvieron los trompas de rosas
A cantarle vidalas y cielos.
En la reja de la pulpería
Los jazmines lloraban de celos.

Y volvió el payador mazorquero
A cantar en el patio vacío
La doliente y postrer serenata
Que llevábase el viento del río:

¿dónde estás con tus ojos celestes,
Oh pulpera que no fuiste mía?"
¡cómo lloran por ti las guitarras,
Las guitarras de santa lucía!

Die Pulpera von Santa Lucía

Sie war blond und ihre himmelblauen Augen
Reflektierten den Glanz des Tages
Und sie sang wie eine Nachtigall
Die Pulpera von Santa Lucía.

Sie war die Blume der alten Gemeinde.
Wer war der Gaucho, der sie nicht liebte?
Die Soldaten aus vier Kasernen
Seufzten in der Pulpería.

Der Mazorquero-Sänger sang für sie
Mit einem süßen Seufzen der Laute
Am Gitter, das nach Jasmin roch,
Im Hof, der nach Diamelas duftete.

"Mit der Seele liebe ich dich, Pulpera,
Und eines Tages wirst du mein sein,
Während die Nächte des Viertels
Die Gitarren von Santa Lucía füllen."

Ein Sänger aus Lavalle nahm sie mit,
Als das Jahr vierzig zu Ende ging;
Ihre himmelblauen Augen leuchten nicht mehr
In der Gemeinde von Santa Lucía.

Die Trompeten der Rosen
Kamen nicht zurück, um ihr Vidalas und Himmel zu singen.
Am Gitter der Pulpería
Weinten die Jasminblüten vor Eifersucht.

Und der Mazorquero-Sänger kehrte zurück
Um im leeren Hof zu singen
Die schmerzliche und letzte Serenade,
Die der Wind des Flusses mit sich nahm:

"Wo bist du mit deinen himmelblauen Augen,
Oh Pulpera, die nicht mein war?"
Wie sehr weinen für dich die Gitarren,
Die Gitarren von Santa Lucía!

Escrita por: Enrique Maciel, Hector Pedro Blomberg