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El ladrón del caballo de Troya (Parte 3)

Heinz Rudolf Kunze

Der Trojanische Pferdedieb (3. Teil)

Bei Tageslicht kann man nicht denken.
Die Gegenstände werfen dir jeden Gedanken zurück.
Warte, bis es dunkel wird.
Aber nicht länger.
Wir haben nicht mehr viel Zeit.
Ein grauenhaftes Summen sickert aus den Laboratorien.
Jedem wird die Kehle durchgeschnitten,
der nicht das Geschlechtsteil der Furie leckt.

So könnte es irgends gewesen sein,
am Ende das Tages nicht.
Die Galeere des Charon ist stickig und klein,
Quietschlebendige läßt er partout nicht hinein,
und Falschmünzer sowieso nicht.

Erst die Raben fraßen, was übrig blieb
vom Trojanischen Pferdedieb.

El ladrón del caballo de Troya (Parte 3)

A la luz del día no se puede pensar.
Los objetos te devuelven cada pensamiento.
Espera hasta que oscurezca.
Pero no por mucho tiempo.
No tenemos mucho tiempo.
Un zumbido horrible se filtra desde los laboratorios.
A todos les cortan la garganta,
quien no lame los genitales de la Furia.

Así podría haber sido en algún lugar,
al final del día no.
La galera de Caronte es sofocante y pequeña,
No deja entrar a nadie que esté vivo,
y mucho menos a los falsificadores.

Solo los cuervos se comieron lo que quedó
del ladrón del caballo de Troya.

Escrita por: Heinz Rudolf Kunze, Raoul Walton