En el pueblo de Larra
En el pueblo de Larra
tienes la vida cultivada
los vientos del cielo
la han acariciado.
Caminando en la soledad
las fuerzas se debilitan
con la cabeza agachada
en un agujero de montaña.
Sin duda alguna
la tristeza se cierne
el eco de los bosques invernales
un lobo solitario.
La piedra bruta
caída por el deshielo
no te dejaba respirar
un sol ardiente.