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En la lujuria está la muerte

Hiroshima Will Burn

In Voluptate Mors

He wears their skin as robes on his own throne of abomination.
His sexual exploration transcends the morgue
Where his victims are destined to be.
Skinning his filthy lambs to satisfy his primordial needs.

To cover his flesh with that of human veil.
His frustration grows and so does his anger.
Into desperation he falls.
And into vanity asunder.
Throughout his breathless stare.
He caresses her delicate hide.

Bloated corpses litter the country side.
Leaving no trace of the killer's mark.
Their fleshless bodies turning a pale grey.
Left for days for the worms to feast.

In Voluptate Mors.

Clawing her way up the steep walls.
Of mud, brick and stone.
Only to find the fingernails.
Of those who remain unknown.
In the calm musings of his cracked teeth lies an undying malice.
And a serpent like tongue.
Slithering back and forth.
There lies In Voluptate Mors.

Beg. For your life.
You fucking cunt.
Beg. For your life.

Flowing rivers of flesh festers on his bones. Unashamed.

Lured into a false sense of security.
As if he were the innocent one.
Her bleeding heart reeks of disgust,
He can already taste her stench.
His eyes were wide and bloodshot.
Her life will cease upon the end

En la lujuria está la muerte

Él viste su piel como túnicas en su propio trono de abominación.
Su exploración sexual trasciende la morgue
Donde sus víctimas están destinadas a estar.
Desollando a sus sucios corderos para satisfacer sus necesidades primordiales.

Para cubrir su carne con la de un velo humano.
Su frustración crece y también su ira.
En la desesperación cae.
Y en la vanidad se desmorona.
A lo largo de su mirada sin aliento.
Él acaricia su delicada piel.

Cadáveres hinchados llenan el campo.
Sin dejar rastro de la marca del asesino.
Sus cuerpos sin carne se vuelven de un gris pálido.
Dejados por días para que los gusanos se alimenten.

En la lujuria está la muerte.

Rascando su camino por las empinadas paredes.
De barro, ladrillo y piedra.
Solo para encontrar las uñas.
De aquellos que permanecen desconocidos.
En las tranquilas reflexiones de sus dientes agrietados yace una malicia inmortal.
Y una lengua semejante a una serpiente.
Deslizándose de un lado a otro.
Ahí yace En la lujuria está la muerte.

Ruega. Por tu vida.
Maldita puta.
Ruega. Por tu vida.

Ríos de carne fluyen en sus huesos. Sin vergüenza.

Atraído hacia una falsa sensación de seguridad.
Como si él fuera el inocente.
Su corazón sangrante apesta de asco,
Él ya puede saborear su hedor.
Sus ojos estaban abiertos y sanguinolentos.
Su vida cesará al final

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