Esquinas porteñas
Esquina de barrio porteño
te pintan los muros la luna y el sol.
Te lloran las lluvias de invierno
en las acuarelas de mi evocación.
Treinta lunas conocen mi herida
y cien callecitas nos vieron pasar.
Se cruzaron tu vida y mi vida,
tomaste la senda que no vuelve más.
Calles, donde la vida mansa
perdió las esperanzas,
la pasión y la fe.
Calles, si sé que ya está muerta,
golpeando en cada puerta
por qué la buscaré.
Callecitas, sombreadas de poesía,
nos vieron ir un día
felices los dos.
Compañera del sol y las estrellas,
se fue la tarde aquella
camino de Dios.
Los vientos murmuran mi pena.
Las sombras me dicen que ya se marchó.
Y escrito en las noches serenas
encuentro su nombre como una obsesión.
Esquinita de barrio porteño,
con muros pintados de luna y de sol,
que al llorar con tus lluvias de invierno
manchás el paisaje de mi evocación.
Ecken von Buenos Aires
Ecke im Stadtviertel von Buenos Aires
malen die Wände der Mond und die Sonne.
Die Winterregen weinen um dich
in den Aquarellen meiner Erinnerung.
Dreißig Monde kennen meine Wunde
und hundert Gassen sahen uns vorbeigehen.
Dein Leben und mein Leben kreuzten sich,
du hast den Weg genommen, der nie zurückkommt.
Straßen, wo das sanfte Leben
alle Hoffnungen verlor,
die Leidenschaft und den Glauben.
Straßen, ich weiß, dass sie tot ist,
klopft an jede Tür,
warum soll ich sie suchen?
Gässchen, beschattet von Poesie,
sahen uns eines Tages gehen,
glücklich zu zweit.
Gefährtin der Sonne und der Sterne,
die Abenddämmerung ging,
auf dem Weg zu Gott.
Die Winde murmeln meinen Kummer.
Die Schatten sagen mir, dass sie schon gegangen ist.
Und geschrieben in den stillen Nächten
finde ich ihren Namen wie eine Obsession.
Eckchen im Stadtviertel von Buenos Aires,
mit Wänden, bemalt von Mond und Sonne,
die, wenn du mit deinen Winterregen weinst,
verschmutzt die Landschaft meiner Erinnerung.