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Lied der Venusianerinnen

Horacio Ferrer

Canción de las venusinas

Un día las venusinas bajaron en Buenos Aires
con unas sombrillas claras.
De su planeta de hembras llegaban por los espacios,
hermosas, pibas y extrañas.
Las vieron llegar, tan sólo, los que andan de madrugada.
Y nadie se las creyó,
dijeron: "Son de mentira, ¡palomas de propaganda!"

Vivieron, en nuestras calles, cien días con sus cien noches.
Los ojos rojos tenían
y polen en los corpiños y soles en las enaguas,
¡qué lindas las venusinas!
Traían dos corazones invictos en las entrañas.
Ningún varón las amó.
Decían: "Son espejismo, fantasma, ¡puro fantasma!"

Las vieron ir por Retiro, por Once y plaza Lavalle,
absortas y enamoradas.
Tiraban a los muchachos sus besos del otro mundo
y nadie se los besaba.
Se sabe, porque se sabe, que un martes muy de mañana,
solteras de gravedad,
se fueron todas al río, a echar su ternura al agua.

Y un día las venusinas volvieron camino a Venus
con unas sombrillas claras.
Algunas se demoraron y anclaron en Buenos Aires
perdidas de su bandada.
Son esas mujeres hondas, calladas, tristes y raras
que habitan esta ciudad,
y fueron las que inventaron los tangos y la nostalgia.

Lied der Venusianerinnen

Eines Tages kamen die Venusianerinnen nach Buenos Aires
mit hellen Sonnenschirmen.
Aus ihrem Planeten der Frauen kamen sie durch die Weiten,
schön, Mädels und seltsam.
Nur die, die frühmorgens unterwegs waren, sahen sie ankommen.
Und niemand glaubte ihnen,
sagten: "Die sind nicht echt, nur Werbe-Tauben!"

Sie lebten, in unseren Straßen, hundert Tage mit ihren hundert Nächten.
Ihre Augen waren rot
und Pollen in den BHs und Sonnen in den Unterröcken,
wie schön die Venusianerinnen!
Sie hatten zwei unbesiegte Herzen in ihren Eingeweiden.
Kein Mann liebte sie.
Sie sagten: "Das sind Fata Morganas, Gespenster, nur Gespenster!"

Sie sahen sie gehen durch Retiro, durch Once und den Platz Lavalle,
absent und verliebt.
Sie warfen den Jungs ihre Küsse aus einer anderen Welt zu
und niemand küsste sie zurück.
Es ist bekannt, weil es bekannt ist, dass an einem Dienstag frühmorgens,
schwere Jungfrauen,
sind sie alle zum Fluss gegangen, um ihre Zärtlichkeit ins Wasser zu werfen.

Und eines Tages kehrten die Venusianerinnen auf dem Weg nach Venus zurück
mit hellen Sonnenschirmen.
Einige verzögerten sich und blieben in Buenos Aires
verloren von ihrer Schar.
Es sind diese tiefgründigen, stillen, traurigen und seltsamen Frauen,
die diese Stadt bewohnen,
und sie waren es, die die Tangos und die Nostalgie erfunden haben.

Escrita por: Horacio Ferrer, Astor Piazzolla