4 Odes de Ricardo Reis
Não consentem os deuses mais que a vida
Tudo pois refusemos, que nos alce
A irrespiráveis píncaros
Perenes sem ter flores
Só de aceitar tenhamos a ciência
E, enquanto bate o sangue em nossas fontes
Nem se engelha connosco
O mesmo amor, duremos
Como vidros, às luzes transparentes
E deixando escorrer a chuva triste
Só mornos ao Sol quente
E reflectindo um pouco
Como se cada beijo
Fora de despedida
Minha Cloé, beijemo-nos, amando
Talvez que já nos toque
No ombro a mão, que chama
À barca que não vem senão vazia
E que no mesmo feixe
Ata o que mútuos fomos
E a alheia soma universal da vida
Esse ritmo das ninfas repetido
Quando sob o arvoredo
Batem o som da dança
Vós na alva praia relembrai, fazendo
Que escura a espuma deixa; vós, infantes
Que inda não tendes cura
De ter cura, responde
Ruidosa a roda, enquanto arqueia Apolo
Como um ramo alto, a curva azul que doura
E a perene maré
Flui, enchente ou vazante
Ponho na altiva mente o fixo esforço
Da altura, e à sorte deixo
E as suas leis, o verso
Que, quando é alto e régio o pensamento
Súbdita a frase o busca
E o escravo ritmo o serve
4 Odas de Ricardo Reis
Los dioses no permiten más que la vida
Así que rechacemos todo lo que nos eleve
A inalcanzables cimas
Perennes sin tener flores
Solo aceptando tengamos el conocimiento
Y, mientras la sangre late en nuestras venas
Ni se arruga con nosotros
El mismo amor, permanezcamos
Como vidrios, a las luces transparentes
Y dejando que la triste lluvia se deslice
Solo tibios al cálido sol
Y reflexionando un poco
Como si cada beso
Fuera de despedida
Mi Cloé, besémonos, amándonos
Tal vez ya nos toque
En el hombro la mano, que llama
A la barca que solo viene vacía
Y que en el mismo haz
Ata lo que fuimos mutuamente
Y la ajena suma universal de la vida
Ese ritmo de las ninfas repetido
Cuando bajo el arbolado
Resuena el sonido de la danza
Vosotros en la blanca playa recordad, haciendo
Que oscura la espuma deja; vosotros, niños
Que aún no tenéis cuidado
De tener cuidado, responded
Ruidosa la rueda, mientras Apolo se arquea
Como una rama alta, la curva azul que dora
Y la perenne marea
Fluye, creciente o menguante
Pongo en la altiva mente el fijo esfuerzo
De la altura, y a la suerte dejo
Y sus leyes, el verso
Que, cuando es alto y regio el pensamiento
Súbdita la frase lo busca
Y el esclavo ritmo lo sirve