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Poema del Cierre Relámpago

José Niza

Poema do Fecho Éclair

Filipe II
tinha um colar de oiro
tinha um colar de oiro
com pedras rubis.
Cingia a cintura
com cinto de coiro,
com fivela de oiro,
olho de perdiz

Comia num prato
de prata lavrada
girafa trufada,
rissóis de serpente.
O copo era um gomo
que em flor desabrocha,
de cristal de rocha
do mais transparente.

Andava nas salas
forradas de Arrás,
com panos por cima,
pela frente e por trás.
Tapetes flamengos,
combates de galos,
alões e podengos,
falcões e cavalos.

Dormia na cama
de prata maciça
com dossel de lhama
de franja roliça.
Na mesa do canto
vermelho damasco
a tíbia de um santo
guardada num frasco.

Foi dono da terra,
foi senhor do mundo,
nada lhe faltava,
Filipe Segundo.
Tinha oiro e prata,
pedras nunca vistas,
safira, topázios,
rubis, ametistas.

Tinha tudo, tudo
sem peso nem conta,
bragas de veludo,
peliças de lontra.
Um homem tão grande
tem tudo o que quer.
O que ele não tinha
era um fecho éclair.

Poema del Cierre Relámpago

Filipe II
tenía un collar de oro
tenía un collar de oro
con piedras rubí.
Cingía la cintura
con cinturón de cuero,
con hebilla de oro,
ojo de perdiz

Comía en un plato
de plata labrada
girafa trufada,
rissóis de serpiente.
El vaso era un brote
que en flor desabrocha,
de cristal de roca
del más transparente.

Caminaba en las salas
tapizadas de Arrás,
con paños por encima,
por delante y por detrás.
Tapices flamencos,
combates de gallos,
alanos y podencos,
halcones y caballos.

Dormía en la cama
de plata maciza
con dosel de llama
de fleco rollizo.
En la mesa de la esquina
rojo damasco
la tibia de un santo
guardada en un frasco.

Fue dueño de la tierra,
fue señor del mundo,
nada le faltaba,
Filipe Segundo.
Tenía oro y plata,
piedras nunca vistas,
safiro, topacios,
rubíes, amatistas.

Tenía todo, todo
sin peso ni cuenta,
bragas de terciopelo,
pieles de nutria.
Un hombre tan grande
tiene todo lo que quiere.
Lo que él no tenía
era un cierre relámpago.

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