Poema del Cierre Relámpago
Filipe II
tenía un collar de oro
tenía un collar de oro
con piedras rubí.
Cingía la cintura
con cinturón de cuero,
con hebilla de oro,
ojo de perdiz
Comía en un plato
de plata labrada
girafa trufada,
rissóis de serpiente.
El vaso era un brote
que en flor desabrocha,
de cristal de roca
del más transparente.
Caminaba en las salas
tapizadas de Arrás,
con paños por encima,
por delante y por detrás.
Tapices flamencos,
combates de gallos,
alanos y podencos,
halcones y caballos.
Dormía en la cama
de plata maciza
con dosel de llama
de fleco rollizo.
En la mesa de la esquina
rojo damasco
la tibia de un santo
guardada en un frasco.
Fue dueño de la tierra,
fue señor del mundo,
nada le faltaba,
Filipe Segundo.
Tenía oro y plata,
piedras nunca vistas,
safiro, topacios,
rubíes, amatistas.
Tenía todo, todo
sin peso ni cuenta,
bragas de terciopelo,
pieles de nutria.
Un hombre tan grande
tiene todo lo que quiere.
Lo que él no tenía
era un cierre relámpago.