395px

Esa

Karol Panther

Aquela

Quem é essa que chora ouvindo música, e se pega rindo, irônica quando a briga é séria?
A moça que não vive mas sobrevive sem doce após o almoço, e se uma soneca no meio da tarde tirar, muda o humor como quem vasculha o próprio armário: à procura do espírito que sirva e agrade. Experimenta. Troca. Aprova, mesmo sabendo ser pouca a duração da escolha.

Menina que olha encantada a natureza, sente-se perdida, iludida, mas no ato sensata.
É a mesma donzela que chega em casa, e cozinha. Reencarna a Ana Maria Braga distinta que há meses nela se perdeu. Sal de menos, açúcar demais e: nada de paixão.

Música nos ouvidos, olhos reclusos, quase sono, esquece as cortinas abertas e se manda pro banho de horas. Se desdobra para não dar show aos vizinhos, de toalha no corpo e cabeça.

Finge a surdez quando chamada, esquece dos livros, do foco, e troveja a voz, quando irritada.
Dama paradoxal, quer os leões do sacrifício diário todos vivos: seus percalços são como bichanos de estimação.
Zelo comum: recíproco.
Alimento e carinho em troca de proteção.
Para que a cuidem quando a vida quiser a engolir, para que a protejam, um a um.
Cansada de ser várias sem agrado e aplausos exaustivos, quer ser apenas essa uma que dê certo, que ganhe o papel no fim do teste.

Dentro do que é, tantas. Em cada uma delas, a mesma, na versão atualizada do que o momento pede, a hora necessita. O encontro da parte sensível, com a brava. A mistura de ser impulso com precaução, instinto e admiração.

Deixar que a louca se vá, para que venha a calma. E quando o tempo esquenta e chove inteirinho por dentro dela, as borboletas voam, dançam causando arrepios, há! ja ia me esquecendo delas.

Te pedes para escutar, ler, falar.
Te olhas com um jeito que te faz partir pra otro patamar, te encanta quando sorri, boba ao te ver.
Te pede mil razões pra poder voar, tem medo de altura e só você não vê, mas tem a certeza que quer contigo viajar,
Te faz sonhar com ela sem nem perceber, e o perfume dela sem nunca ter sentido você inala no ar.
Te escuta, arranha, briga.. mas é pro seu bem ó!
Se preocupa quando a noite vem, parece impulsiva mas é só anciosa, aquele jeito aquariana que faz dela a mais singular e teimosa,
Te mostra como a vida eh linda de viver, te faz querer mais só escutar.
Sabe que agora é até o fim, deixa a Marca dela e sai sabendo que depois o celular dela toca. Trin Trin

Esa

¿Quién es esa que llora escuchando música, y se ríe irónicamente cuando la pelea es seria?
La chica que no vive pero sobrevive sin postre después del almuerzo, y si una siesta por la tarde la cambia, cambia su humor como si estuviera buscando en su propio armario: en busca del espíritu que sirva y agrade. Experimenta. Cambia. Aprueba, aunque sepa que la duración de la elección es corta.

Chica que mira encantada la naturaleza, se siente perdida, ilusionada, pero al instante sensata.
Es la misma doncella que llega a casa y cocina. Reencarna a una Ana María Braga diferente que se perdió en ella hace meses. Falta de sal, exceso de azúcar y: nada de pasión.

Música en los oídos, ojos esquivos, casi dormida, olvida las cortinas abiertas y se va a bañar durante horas. Se desdobla para no dar un espectáculo a los vecinos, con la toalla en el cuerpo y en la cabeza.

Finge sordera cuando la llaman, olvida los libros, el enfoque, y truena la voz cuando está irritada.
Dama paradójica, quiere que los leones del sacrificio diario estén todos vivos: sus contratiempos son como mascotas.
Cuidado común: recíproco.
Alimento y cariño a cambio de protección.
Para que la cuiden cuando la vida quiera devorarla, para que la protejan, uno por uno.
Cansada de ser varias sin agradar y aplausos exhaustivos, quiere ser solo esa que funcione, que obtenga el papel al final de la prueba.

Dentro de lo que es, tantas. En cada una de ellas, la misma, en la versión actualizada de lo que el momento requiere, la hora necesita. El encuentro de la parte sensible con la valiente. La mezcla de ser impulsiva con precaución, instinto y admiración.

Dejar que la locura se vaya, para que llegue la calma. Y cuando el tiempo se calienta y llueve por dentro de ella, las mariposas vuelan, bailan causando escalofríos, ¡ah! casi me olvido de ellas.

Te pide que escuches, leas, hables.
Te mira de una manera que te hace ir a otro nivel, te encanta cuando sonríe, tonta al verte.
Te pide mil razones para poder volar, tiene miedo a las alturas y solo tú no lo ves, pero tiene la certeza de que quiere viajar contigo,
Te hace soñar con ella sin darte cuenta, y su perfume, sin haberlo sentido nunca, lo inhalas en el aire.
Te escucha, te rasguña, pelea... ¡pero es por tu bien!
Se preocupa cuando llega la noche, parece impulsiva pero solo está ansiosa, ese estilo acuariano que la hace la más singular y terca,
Te muestra lo hermosa que es la vida, te hace querer escuchar más.
Sabe que ahora es hasta el final, deja su marca y se va sabiendo que luego suena su celular. Ring ring

Escrita por: