Altered States Of Divinity
My flesh and my heart have fainted away,
and I became a blaze, a reflection of the void.
Locked within the maze of serpent scales,
His light shall gently scorch the earth.
The tongues we speak are of the dead
and what dwells in us is not humane.
Oh, divine flame,
leading existence towards endless enthropy...
Chaos!
Let the Lord be in our hearts and on our lips,
within the luscious saliva we spit into open mouths.
May the words of the gospel wipe away the stars
and may their years be counted nothing.
Canite Deo, canite regi nostro, quia rex terrae,
Deus canite, quia ipse Deus, Deus noster.
Dominus salvabit me.
Infect through me!
Ruin through me!
Burn my lungs with the praise,
tear my mouth with the name!
Bleed me!
And shall my blood drain the world to ashes,
with each single drop dissolving the bonds of creation.
It looks all new seen through undead eyes,
with earthborn flesh pulsating with its light.
May the words of the gospel wipe away our kin
and may their years be counted nothing.
All you earthborn, all you sons of men,
through your bloodveins shall flow the praise.
Canite Deo, canite regi nostro, quia rex terrae,
Deus canite, quia ipse Deus, Deus noster.
Dominus salvabit me.
Estados Alterados de Divinidad
Mi carne y mi corazón desfallecieron,
y me convertí en una llama, un reflejo del vacío.
Encerrado dentro del laberinto de escamas de serpiente,
Su luz abrasará suavemente la tierra.
Las lenguas que hablamos son de los muertos
y lo que habita en nosotros no es humano.
Oh, llama divina,
llevando la existencia hacia la entropía interminable...
¡Caos!
Que el Señor esté en nuestros corazones y en nuestros labios,
dentro de la saliva deliciosa que escupimos en bocas abiertas.
Que las palabras del evangelio borren las estrellas
y que sus años sean contados como nada.
¡Cantemos a Dios, cantemos a nuestro rey,
pues él es el rey de la tierra,
Dios cantemos, pues él es Dios, nuestro Dios.
El Señor me salvará!
¡Infecta a través de mí!
¡Arruina a través de mí!
¡Quema mis pulmones con la alabanza,
rompe mi boca con el nombre!
¡Hazme sangrar!
Y que mi sangre drene el mundo hasta convertirlo en cenizas,
con cada gota disolviendo los lazos de la creación.
Todo se ve nuevo a través de ojos no muertos,
con la carne nacida de la tierra palpitando con su luz.
Que las palabras del evangelio borren a nuestros parientes
y que sus años sean contados como nada.
Todos ustedes, nacidos de la tierra, todos ustedes hijos de los hombres,
a través de sus venas correrá la alabanza.
¡Cantemos a Dios, cantemos a nuestro rey,
pues él es el rey de la tierra,
Dios cantemos, pues él es Dios, nuestro Dios.
El Señor me salvará.