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Y los cuernos del verano se silenciaron...

Leichenwetter

Und die Hörner des Sommers verstummten...

Und die Hörner des Sommers verstummten im Tode der Fluren,
In das Dunkel flog Wolke auf Wolke dahin.
Aber am Rande schrumpften die Wälder verloren,
Wie Gefolge der Särge in Trauer vermummt.

Laut sang der Sturm im Schrecken der bleichenden Felder,
Er fuhr in die Pappeln und bog einen weißen Turm.
Und wie der Kehricht des Windes lag in der Leere
Drunten ein Dorf, aus grauen Dächern gehäuft.

Aber hinaus bis unten am Grauen des Himmels
Waren aus Korn des Herbstes Zelte gebaut,
Unzählige Städte, doch leer und vergessen.
Und niemand ging in den Gassen herum.

Und es sang der Schatten der Nacht. Nur die Raben noch irrten
Unter den drückenden Wolken im Regen hin,
Einsam im Wind, wie im Dunkel der Schläfen
Schwarze Gedanken in trostloser Stunde fliehn.

Y los cuernos del verano se silenciaron...

Y los cuernos del verano se silenciaron en la muerte de los campos,
En la oscuridad volaba nube tras nube.
Pero en el borde, los bosques se encogían perdidos,
Como séquito de ataúdes envueltos en luto.

El viento cantaba fuerte en el terror de los campos que palidecían,
Se metía en los álamos y doblaba una torre blanca.
Y como los desechos del viento yacía en el vacío
Abajo un pueblo, amontonado de techos grises.

Pero afuera, hasta abajo en la grisura del cielo,
Se levantaban tiendas hechas de la cosecha de otoño,
Incontables ciudades, pero vacías y olvidadas.
Y nadie caminaba por las calles.

Y cantaba la sombra de la noche. Solo los cuervos aún merodeaban
Bajo las nubes opresivas en la lluvia,
Solitarios en el viento, como en la oscuridad de las sienes
Pensamientos negros huyen en horas desoladoras.

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