Cardoso en Gulevandia
Marcos Mundstock:
A continuación se escuchará el primer acto de la ópera "Cardoso en Gulevandia" de Johann Sebastian Mastropiero. Intercalaremos un resumen del argumento para facilitar su comprensión, ya que esta ópera se canta en gran parte en gulevache, idioma prácticamente extinguido. No es como las óperas en italiano, alemán o ruso, que son entendidas por todo el mundo.
CUADRO PRIMERO: Capilla del Palacio Real de Gulevandia. La princesa Creolina reza el Ave María en compañía de sus damas de compañía. Es el bello fragmento: "Ave María, llenita sos graciosa."
Creolina:
Ave María, llenita sos graciosa. Dómino es con vos.
Biendicha vos entre doñas totas. Ave María, Ave María.
Marcos Mundstock: La princesa oye los pasos de alguien que se aproxima a la capilla y canta el recitativo: "Oyo pisatas, cualguno se aproxeneta". Es un joven muy hermoso que le inspira amor, "suya figura gallardona et suyo facial atractante me introspiran amorismo". Llega Cardoso, príncipe heredero de España, y se presenta temeroso, inquieto, en capilla.
Creolina:
Oyo pisatas, cualguno se aproxeneta.
¡Oj, uno juvento mucho hermós! Suya figura gallardona
et suyo facial atractante me introspiran amorísimo!
Cardoso:
Bella princesa, permitid que me presente:
Cardoso, príncipe heredero de España
Creolina: ¡Cardoso!
Cardoso: ¿Cómo, también vos os llamáis Cardoso?
Creolina: Non, ió me apelo Creolina et son hija do reyo Wilferico da Gulevandia
Cardoso: ¡Creolina!
Creolina: ¿Oj, tambueno vos apelát Creolina?
Cardoso: No, no, yo me llamo Cardoso
Creolina: ¡Oj, cuala tonta, xoder!
Cardoso:
Hoy en camino de palacio
os vi pasar, Creolina,
cubierta por ese velo
en la cacería del jabalí.
Ibais tan grácil y altanera
que aunque nunca antes os vi,
muy pronto supe quién érais
y cuál era el jabalí.
Creolina: ¡Oj, cuálo juvento tanto seductante!
Cardoso:
Creolina, os ruego, ángel mío,
quitáos ese velo de tul,
ved en este ser anhelante
a vuestro príncipe azul.
Marcos Mundstock: En el recitativo "Non sabo si creditarte" Creolina le dice a Cardoso que no sabe si creerle o no. Está sorprendida y atónita, "Sorpresata et atonia, non sabo si sos mi prinzo azul". Luego, en la arieta "No, io non podo muestrates nadas", Creolina explica a Cardoso que no puede mostrarle su rostro, pues en Gulevandia está prohibido hacerlo antes de la ceremonia nupcial, mostrar el rostro. Más tarde, en un fervoroso dueto, Cardoso expresa su pasión por Creolina mientras ésta, por lo que se puede inferir, piensa en el banquete de esponsales. Perdón, por lo que se puede ingerir.
Creolina:
Non sabo si creditarte, io son mucho incredúl.
Me dejas sorpresata et atonia,
non sabo si sos mi prinzo azul.
Cardoso: Sois muy desconfiada
Creolina: No, soy mucho daltonia
Cardoso: Os desposaré, princesa, dejadme ver vuestro bello rostro
Creolina:
No, no, no, no, no.
No, io non podo muestrates nadas
antes de lo ceremonias,
en Gulevandia son prohibadas
son prohibadas as mostraciones prematrimonias.
Cardoso: Os amo, Creolina, mía seréis
Creolina: Et ió vos amorisco, meo serates
Cardoso: ¡No puedo contenerme, mía!
Creolina: ¡Non podo contenerme, meo!
Cardoso: Seremos muy felices, comeremos perdices
Creolina: Sí, amorismo meo, sí, perdices
Cardoso: Eres flor, eres adorno
Creolina: con patatas al forno
Cardoso: y de todas la más bella
Creolina: et tambueno, una paella
Cardoso: ¡Bellísima, divina!
Creolina: et guiso da gallina
Cardoso: ¡Por tu amor me pierdo!
Creolina: costillata da cerdo
Cardoso: ¡Tu hechizo me ciega...
Creolina: un pólipo a la gallega
Cardoso: me ciega tu hechizo!
Creolina: pongádle chorizo
Cardoso: Eres tan, pero tan...
Creolina: da postrero uno flan
Cardoso: eres tan agraciada
Creolina: uno flan con mermelada
Cardoso: que me devuelves al fin la fe.
Creolina: et a la fin
Cardoso: ¡Amor, al fin!
Creolina: et a la fin café
Cardoso: ¡Amor!
Creolina: ¡Amorismo!
Marcos Mundstock: CUADRO SEGUNDO. En el salón del trono está reunida la corte de Gulevandia. Los nobles reciben a Cardoso y le dan la bienvenida a coro... y orquesta. "Benveniso a Gulevandia, prinzo Cardoso".
Coro: ¡Benveniso, prinzo Cardoso, benveniso a Gulevandia!
Marcos Mundstock: Wilferico, rey de Gulevandia y padre de Creolina, da la bienvenida a Cardoso según las reglas del protocolo a través de un interprete.
Rey:
Io, Wilferico, reyo da Gulevandia, dono benvenisa
a Cardoso, prinzo heredicto da España, asigún as régulas
do proctócolon. ¡Interpretante, vení!
Intérprete: Au vosos órdagos, Machestá
Rey:
Tradúzcate discursar meo col prinzo Cardoso...
...cualo por cértino, parest ópalo
Intérprete: "Con el príncipe Cardoso que por cierto parece un idiota"
Rey: ¡Non todaviet, ópalo!
Intérprete: "No todavía, idiota"
Rey: ¡Tapabóc, tapabóc, ópalo da mérdina!
Intérprete: "Que te calles, que te calles, idiota de..."
Coro: ¡Tapabóc, tapabóc, tapabóc, tapabóc!
Cardoso: En nombre del Rey de España
Rey: Ajora sí, traduzcate, opalito meo
Intérprete: Oj kay. "En lo nomis do reyo españardo"
Cardoso: Majestad
Intérprete: "Machestá"
Cardoso: me inclino a vuestro pies
Intérprete: "Io tuerzo a patas vosas"
Cardoso: y os tributo respeto y pleitesía
Intérprete: "Vos tribucto respetismo et... respetismo et... ¡mucho respetismo!"
Cardoso: A vuestro glorioso cetro...
Intérprete: "A voso gloriado.... ¿Qué?"
Fraile: ¡El cetro hombre... una cosa así, de unas veinte pulgadas, el atributo del monarca!
Intérprete: "Atribucto do reyo, vingte pulgandas"
Rey: ¡Oj, mucho amábilos, no est para tantum!
Marcos Mundstock: Cardoso hace el elogio de las virtudes de Creolina por medio del interprete y pide su mano, la de Creolina. Ésta le es otorgada, la mano. Todos levantan sus copas en el célebre brindis "Salute, brindisemos" que culmina con un si bemol del tenor "Aleluya y olé". El coro le responde en Gulevache "Alegruja y olfated".
Cardoso: ¡Oh, rey magnánimo y esbelto!
Intérprete: "Oj, reyo cositalindo"
Cardoso: Habiendo oído...
Intérprete: "En estando oréjat"
Cardoso: que vuestra hija, la princesa Creolina
Intérprete: "Que vosa hija, principa Creolina"
Cardoso: educada
Intérprete: "Instructa"
Cardoso: fina
Intérprete: "Finita"
Cardoso: y tan humilde y modesta
Intérprete: "Et tanto proletarda"
Cardoso: alberga...
Intérprete: "Cobijea"
Cardoso: y cobija
Intérprete: "Et albérica"
Cardoso: grandes dotes en su seno
Intérprete: "En suyos senos grand dotes"
Cardoso: y, prendado
Intérprete: "Et, agarrát"
Cardoso: de su tan agraciada figura
Intérprete: "Suya figura tanto grasós"
Cardoso: y de su sonriente, bello rostro
Intérprete: "Et suyo rizado vello facial"
Cardoso: pido...
Intérprete: "Solizo"
Cardoso: arrobado
Intérprete: "Ahurtát"
Cardoso: su mano
Intérprete: "Suya zarpa"
Rey: ¡Prinzo Cardoso, vos sos entrampát!
Creolina: (¡Albriquias!)
Intérprete: "Príncipe Cardoso, vos sois aceptado"
Cardoso: ¿Y cuándo podremos casarnos?
Intérprete: "¿Et cuándo poderém nos machihembrar?"
Rey: Mornica tomorrós
Intérprete: "Mañana por la mañana"
Cardoso: ¡Aleluya!
Intérprete: ¡Alegruja!
Coro: ¡Alegruja, alegruja, alegruja!
Creolina:
Mornica tomorrós,
lo prinzo io machihembraré,
col prinzo mucho hermós.....
Cardoso:
Me desposaré, soy tan feliz, mañana a la mañana
y por siempre te amaré, Creolina mía,
princesa venerada...
Rey e Intérprete:
Vos machihembraréis, mornica tomorrós.
Cardoso, sos entrampat.....
Cardoso: Rey Wilferico
Intérprete: "Reyo Wilferico"
Cardoso: que seáis
Intérprete: "Que sed..."
Coro: Que sed, que sed, que sed, que sed...
Creolina: (Col prinzo hermós machihembraré)
Cardoso: que seáis alabado, ilustre rey Wilferico
Intérprete: "Lavado y lustrado reyo Wilferico"
Rey: Servites lo vino, brindisemos, ¡salute, salute!
Coro: ¡A la fin, a la fin, salute!
Cardoso: ¡Aleluya, aleluya!
Coro: ¡Alegruja, alegruja!
Cardoso: ¡Aleluya y olé!
Coro: ¡Alegruja y olfated!
Marcos Mundstock: En el área de barítono "Creolina, hijia mea" el rey expresa su emoción "Albriquias, alegrata, me late el cardiotripa" y autoriza a la princesa a que muestre su rostro "Quitáte eso velo que ocultiza tuyo facial, luzcáte, mostrélo". Creolina se descubre pero Cardoso, al verla, la rechaza en una vibrante estretta "atrás monstruo, arpía, bruja, engendro indescriptible". Creolina clama ofendida "Cardoso ofensome, apelome indescriptible"
Rey:
Creolina, hijia mea, ¡alegrata!
Creolina, Creolina, hijia mea,
¡Albriquias, albriquias, alegrata, me late el cardiotripa!,
a la fin te habemos colocata.
Quitáte eso velo que ocultiza tuyo facial,
luzcáte, mostrélo...
Cardoso: Veré tu rostro, veré por fin tu rostro angelical
Rey: A la fin, tuyo espléndido facial
Creolina:
Ajora sí, Cardoso, ajora sí, io me descubreo.
Cardoso meo, me descubreo... ¡Questa son io!
Cardoso:
¡Ah, qué horror, qué horror, qué horror!
¡Qué desagradable sorpresa,
qué confusión, qué cosa rara,
tal vez esa no es la princesa
o tal vez eso no es la cara!
Creolina:
Cardoso, Cardoso meo, poc a poc conocerás plus de ió,
facetas novas, otros rostros, ...
Cardoso: ¡Oh, no, otros más todavía!
Creolina: Cardoso, son vosa, besucádme...
Cardoso: ¡Atrás, monstruo horrible, odioso esperpento, nefasta bruja, arpía, engendro indescriptible!
Creolina: ¡Buá, Cardoso ofensóme, apelome indescriptible!
Coro: ¡Horrorimo, horrorismo!
Marcos Mundstock: La corte se horroriza. En el concertante final Creolina se lamenta "Ay de ió, dolorata, angustida, tieno hambre". El rey la consuela "Hijia mea cual fracás". Cardoso no sale de su horror y los nobles piden su castigo, "Prisionarlo, latigarlo, torturirlo, descuartirlo".
Creolina: Ay, ay de ió, dolorada, angustida
Rey: ¡Hijia, cuál fracás!
Creolina: angustida ¡tieno hambre!
Rey: ¡Hijia, cuál fracás, uno plus que se espantea!
Cardoso: Eso no es la cara, era más bello el jabalí
Coro:
¡Prinzo Cardoso, has ofenditado nosa principa,
infamo, insolentudo! Retrotáctate,
rectrotáctate, infamo, pensálo ben...
pensálo, vos podés retrotractarte...
Cardoso: Sí, bien lo pienso, ¡Era más bello el jabalí!
Coro:
¡Ofenditud! ¡Ofenditud!
¡A Cardoso prisionarlo, torturirlo, atizarlo!
¡A Cardoso tormentarlo, crucifirlo, latigarlo!
Cardoso: Eso no es la cara, era más bello el jabalí
Coro:
¡Despiezarlo, torturirlo, ahorquizarlo, empalillarlo,
lapidarlo, dilapidarlo, trilapidarlo!
Rey: ¿Creolina, hijia mea, para cuálo io vos compra ungüenzos et cremadas colorientes?
Creolina: Ay de ió, me olvidat maquillajarme
Rey: ¿Para cuálo io vos compra cuestacaros aceites del Oriente?
Creolina: Ay de ió, me olvidat afeitarme, ¡cuál distracta, caraixos!
Rey: Ay, Creolina hijia mea, cual fracás
Cardoso: No es la cara, era más bello el jabalí
Creolina: Ay de ió, tieno hambre, ay de ió
Coro:
¡A Cardoso descuartirlo, tornillarlo, remacharlo!
¡A Cardoso sodomirlo, embutirlo, gratinarlo!
¡Despiezarlo, torturirlo, atizarlo, tormentarlo,
¡Descuartirlo, tornillarlo, remacharlo, sodomirlo!
¡Caraixos, caraixos, caraixos!
Cardoso à Gulevandia
Marcos Mundstock:
Voici le premier acte de l'opéra "Cardoso à Gulevandia" de Johann Sebastian Mastropiero. Nous intercalerons un résumé de l'argument pour faciliter sa compréhension, car cette opéra est chantée en grande partie en gulevache, une langue pratiquement éteinte. Ce n'est pas comme les opéras en italien, allemand ou russe, qui sont compris par tout le monde.
SCÈNE PREMIÈRE : Chapelle du Palais Royal de Gulevandia. La princesse Creolina prie l'Ave Maria en compagnie de ses dames d'honneur. C'est le beau passage : "Ave Maria, pleine de grâce."
Creolina :
Ave Maria, pleine de grâce. Le Seigneur est avec vous.
Bénie soyez-vous parmi toutes les femmes. Ave Maria, Ave Maria.
Marcos Mundstock : La princesse entend les pas de quelqu'un qui s'approche de la chapelle et chante le récitatif : "J'entends des pas, quelqu'un s'approche". C'est un jeune homme très beau qui lui inspire de l'amour, "sa silhouette élégante et son visage attirant m'inspirent l'amour". Cardoso, prince héritier d'Espagne, arrive, se présentant avec crainte et inquiétude, dans la chapelle.
Creolina :
J'entends des pas, quelqu'un s'approche.
Oh, un jeune homme si beau ! Sa silhouette élégante
et son visage attirant m'inspirent l'amour !
Cardoso :
Belle princesse, permettez-moi de me présenter :
Cardoso, prince héritier d'Espagne.
Creolina : Oh, Cardoso !
Cardoso : Comment, vous vous appelez aussi Cardoso ?
Creolina : Non, je m'appelle Creolina et je suis la fille du roi Wilferico de Gulevandia.
Cardoso : Creolina !
Creolina : Oh, vous vous appelez aussi Creolina ?
Cardoso : Non, non, je m'appelle Cardoso.
Creolina : Oh, quelle idiote, putain !
Cardoso :
Aujourd'hui, en chemin vers le palais,
vous m'avez fait passer, Creolina,
couverte par ce voile
lors de la chasse au sanglier.
Vous étiez si gracieuse et hautaine
que même si je ne vous avais jamais vue,
j'ai vite su qui vous étiez
et quel était le sanglier.
Creolina : Oh, quel jeune homme si séduisant !
Cardoso :
Creolina, je vous en prie, mon ange,
ôtez ce voile de tulle,
regardez en cet être désireux
votre prince charmant.
Marcos Mundstock : Dans le récitatif "Je ne sais pas si je peux te croire", Creolina dit à Cardoso qu'elle ne sait pas si elle peut le croire ou non. Elle est surprise et stupéfaite, "Surprise et atterrée, je ne sais pas si vous êtes mon prince charmant". Puis, dans l'air "Non, je ne peux rien vous montrer", Creolina explique à Cardoso qu'elle ne peut pas lui montrer son visage, car à Gulevandia, il est interdit de le faire avant la cérémonie nuptiale. Plus tard, dans un fervent duo, Cardoso exprime sa passion pour Creolina tandis qu'elle, ce que l'on peut déduire, pense au banquet de noces. Pardon, à ce que l'on peut ingérer.
Creolina :
Je ne sais pas si je peux te croire, je suis très incrédule.
Vous me laissez surprise et atterrée,
je ne sais pas si vous êtes mon prince charmant.
Cardoso : Vous êtes très méfiante.
Creolina : Non, je suis très daltonienne.
Cardoso : Je vous épouserai, princesse, laissez-moi voir votre beau visage.
Creolina :
Non, non, non, non, non.
Non, je ne peux rien vous montrer
avant les cérémonies,
en Gulevandia, c'est interdit,
c'est interdit de montrer son visage avant le mariage.
Cardoso : Je vous aime, Creolina, vous serez mienne.
Creolina : Et je vous aime, vous serez le mien.
Cardoso : Je ne peux me contenir, ma chérie !
Creolina : Je ne peux me contenir, mon amour !
Cardoso : Nous serons très heureux, nous mangerons des perdreaux.
Creolina : Oui, mon amour, oui, des perdreaux.
Cardoso : Vous êtes une fleur, vous êtes un ornement.
Creolina : avec des pommes de terre au four.
Cardoso : et de toutes, la plus belle.
Creolina : et aussi, une paella.
Cardoso : Magnifique, divine !
Creolina : et un ragoût de poulet.
Cardoso : Pour votre amour, je me perds !
Creolina : des côtes de porc.
Cardoso : Votre charme me rend aveugle...
Creolina : un poulpe à la galicienne.
Cardoso : me rend aveugle votre charme !
Creolina : mettez-y du chorizo.
Cardoso : Vous êtes si, mais si...
Creolina : un flan en dessert.
Cardoso : vous êtes si gracieuse
Creolina : un flan avec de la confiture.
Cardoso : que vous me redonnez enfin la foi.
Creolina : et enfin
Cardoso : Amour, enfin !
Creolina : et enfin du café.
Cardoso : Amour !
Creolina : Amour !
Marcos Mundstock : SCÈNE DEUX. Dans la salle du trône, la cour de Gulevandia est réunie. Les nobles accueillent Cardoso et lui font un accueil en chœur... et en orchestre. "Bienvenue à Gulevandia, prince Cardoso".
Chœur : Bienvenue, prince Cardoso, bienvenue à Gulevandia !
Marcos Mundstock : Wilferico, roi de Gulevandia et père de Creolina, accueille Cardoso selon les règles du protocole par l'intermédiaire d'un interprète.
Roi :
Moi, Wilferico, roi de Gulevandia, je vous souhaite la bienvenue
à Cardoso, prince héritier d'Espagne, selon les règles
du protocole. Interprète, viens !
Interprète : À vos ordres, Majesté.
Roi :
Traduisez mon discours au prince Cardoso...
...qui, c'est certain, semble un idiot.
Interprète : "Avec le prince Cardoso qui, c'est sûr, a l'air d'un idiot."
Roi : Pas encore, idiot !
Interprète : "Pas encore, idiot."
Roi : Tais-toi, tais-toi, idiot de...
Interprète : "Tais-toi, tais-toi, idiot de..."
Chœur : Tais-toi, tais-toi, tais-toi, tais-toi !
Cardoso : Au nom du roi d'Espagne.
Roi : Maintenant oui, traduisez, mon petit.
Interprète : Oh d'accord. "Au nom du roi espagnol."
Cardoso : Majesté.
Interprète : "Majesté."
Cardoso : je m'incline à vos pieds.
Interprète : "Je plie mes genoux devant vous."
Cardoso : et je vous rends hommage et respect.
Interprète : "Je vous rends hommage et... hommage et... beaucoup d'hommage !"
Cardoso : À votre glorieux sceptre...
Interprète : "À votre glorieux... Quoi ?"
Moine : Le sceptre, homme... une chose comme ça, d'environ vingt pouces, l'attribut du monarque !
Interprète : "Attribut du roi, vingt pouces."
Roi : Oh, je vous aime beaucoup, ce n'est pas pour tant !
Marcos Mundstock : Cardoso fait l'éloge des vertus de Creolina par l'intermédiaire de l'interprète et demande sa main, celle de Creolina. Celle-ci lui est accordée, la main. Tous lèvent leurs coupes dans le célèbre toast "Santé, trinquons" qui se termine par un si bémol du ténor "Alléluia et olé". Le chœur lui répond en gulevache "Allégresse et olfate".
Cardoso : Oh, roi magnanime et élancé !
Interprète : "Oh, roi si beau."
Cardoso : Ayant entendu...
Interprète : "En étant à l'écoute."
Cardoso : que votre fille, la princesse Creolina
Interprète : "Que votre fille, la princesse Creolina."
Cardoso : éduquée
Interprète : "Instruite."
Cardoso : fine
Interprète : "Finesse."
Cardoso : et si humble et modeste
Interprète : "Et si prolétaire."
Cardoso : abrite...
Interprète : "Abrite."
Cardoso : et protège
Interprète : "Et abrite."
Cardoso : de grands dons en son sein
Interprète : "En ses seins, de grands dons."
Cardoso : et, épris
Interprète : "Et, amoureux."
Cardoso : de sa si gracieuse silhouette
Interprète : "Sa silhouette si gracieuse."
Cardoso : et de son sourire, beau visage
Interprète : "Et son visage souriant."
Cardoso : je demande...
Interprète : "Je demande."
Cardoso : envoûté
Interprète : "Envoûté."
Cardoso : sa main
Interprète : "Sa patte."
Roi : Prince Cardoso, vous êtes accepté !
Creolina : (Oh, Alléluia !)
Interprète : "Prince Cardoso, vous êtes accepté."
Cardoso : Et quand pourrons-nous nous marier ?
Interprète : "Et quand pourrons-nous nous marier ?"
Roi : Demain matin.
Interprète : "Demain matin."
Cardoso : Alléluia !
Interprète : Allégresse !
Chœur : Allégresse, allégresse, allégresse !
Creolina :
Demain matin,
le prince je marierai,
avec le prince si beau...
Cardoso :
Je vais me marier, je suis si heureux, demain matin
et pour toujours je t'aimerai, Creolina, ma chérie,
princesse vénérée...
Roi et Interprète :
Vous vous marierez, demain matin.
Cardoso, vous êtes accepté...
Cardoso : Roi Wilferico.
Interprète : "Roi Wilferico."
Cardoso : que vous soyez
Interprète : "Que vous soyez..."
Chœur : Que vous soyez, que vous soyez, que vous soyez, que vous soyez...
Creolina : (Avec le prince beau, je me marierai.)
Cardoso : que vous soyez loué, illustre roi Wilferico.
Interprète : "Loué et glorifié, roi Wilferico."
Roi : Servez le vin, trinquons, santé, santé !
Chœur : À la fin, à la fin, santé !
Cardoso : Alléluia, alléluia !
Chœur : Allégresse, allégresse !
Cardoso : Alléluia et olé !
Chœur : Allégresse et olfate !
Marcos Mundstock : Dans l'air de baryton "Creolina, ma fille" le roi exprime son émotion "Oh, Alléluia, joie, mon cœur bat" et autorise la princesse à montrer son visage "Ôtez ce voile qui cache votre visage, montrez-le, dévoilez-le". Creolina se découvre mais Cardoso, en la voyant, la rejette dans une vibrante stretta "Recule, monstre, harpie, sorcière, engendrement indescriptible". Creolina s'écrie offensée "Cardoso, tu m'offenses, je suis indescriptible."
Roi :
Creolina, ma fille, oh joie !
Creolina, Creolina, ma fille,
Oh, Alléluia, joie, mon cœur bat !,
à la fin, nous t'avons placée.
Ôtez ce voile qui cache votre visage,
louez-le, montrez-le...
Cardoso : Je verrai ton visage, je verrai enfin ton visage angélique.
Roi : À la fin, ton splendide visage.
Creolina :
Maintenant oui, Cardoso, maintenant oui, je me découvre.
Mon Cardoso, je me découvre... C'est moi !
Cardoso :
Ah, quel horreur, quel horreur, quel horreur !
Quelle désagréable surprise,
quelle confusion, quelle chose étrange,
peut-être ce n'est pas la princesse
ou peut-être ce n'est pas le visage !
Creolina :
Cardoso, mon Cardoso, peu à peu tu connaîtras plus de moi,
de nouveaux visages, d'autres visages...
Cardoso : Oh non, encore d'autres !
Creolina : Cardoso, ce sont les vôtres, embrasse-moi...
Cardoso : Recule, horrible monstre, odieux épouvantail, maudite sorcière, harpie, engendrement indescriptible !
Creolina : Bouh, Cardoso, tu m'offenses, je suis indescriptible !
Chœur : Horrible, horrible !
Marcos Mundstock : La cour est horrifiée. Dans le concert final, Creolina se lamente "Oh moi, douleur, angoisse, j'ai faim". Le roi la console "Ma fille, quel échec !". Cardoso ne sort pas de son horreur et les nobles demandent son châtiment, "Emprisonnez-le, fouettez-le, torturez-le, dépecez-le".
Creolina : Oh, oh moi, douleur, angoisse
Roi : Oh, ma fille, quel échec !
Creolina : angoisse, j'ai faim !
Roi : Oh, ma fille, quel échec, un de plus qui s'effraie !
Cardoso : Ce n'est pas le visage, le sanglier était plus beau.
Chœur :
Prince Cardoso, vous avez offensé notre princesse,
infâme, insolent ! Retirez-vous,
retirez-vous, infâme, réfléchissez bien...
réfléchissez, vous pouvez vous retirer...
Cardoso : Oui, je le pense bien, c'était plus beau le sanglier !
Chœur :
Offense ! Offense !
À Cardoso, emprisonnez-le, torturez-le, frappez-le !
À Cardoso, tourmentez-le, crucifiez-le, fouettez-le !
Cardoso : Ce n'est pas le visage, le sanglier était plus beau.
Chœur :
Dépecez-le, torturez-le, pendez-le, empalez-le,
lapidez-le, dilapidez-le, trilapidez-le !
Roi : Creolina, ma fille, pour combien je vous achète des onguents et des crèmes colorées ?
Creolina : Oh moi, j'ai oublié de me maquiller.
Roi : Pour combien je vous achète ces précieux huiles d'Orient ?
Creolina : Oh moi, j'ai oublié de me raser, quel désastre, bon sang !
Roi : Oh, Creolina, ma fille, quel échec !
Cardoso : Ce n'est pas le visage, le sanglier était plus beau.
Creolina : Oh moi, j'ai faim, oh moi.
Chœur :
À Cardoso, dépecez-le, vissez-le, rivetez-le !
À Cardoso, sodomisez-le, farcissez-le, gratinez-le !
À Cardoso, dépecez-le, torturez-le, frappez-le,
À Cardoso, dépecez-le, vissez-le, rivetez-le, sodomisez-le !
Oh bon sang, bon sang, bon sang !