Cada noche me aferro a la soledad prestada
Le suplico a las paredes tu aliento ausente
Vago por la casa como sombra clandestina
Fui ladrón de mí mismo, culpable consciente
Recuerdo cada no que te dije por temores
Eran muros de orgullo blindados de razones
Maldita sea la farsa de sentirme valiente
Cuando huía de tu amor por no ser suficiente
Fui como el escorpión que ruega cruzar el río
Jurando que el veneno ya no era su destino
Te usé como refugio para tapar mi frío
Y al salvarme la vida, fui fiel a lo asesino
Hoy le suplico a Dios, mudo administrador
Le mendigó el milagro que mi miedo espantó
Déjame adorarte en el espejo de mi error
Corrige al hombre ciego que un día te eligió
No sé cuándo elegí caminar hacia la nada
Ni por qué llamé libertad a dejarte olvidada
Me fui sin un adiós por fingirme valiente
Huyendo de un amor que mi alma no sostiene
Hoy sé que tu boca no dirá ya mi nombre
Mi sombra es apenas el resto de un hombre
Cargo un arrepentimiento sin fe ni mañana
Oscura firma del error que fue mi propia trampa
El amor no perdona la soberbia moral
Ni absuelve al que mata por mezquina razón
Solo me queda el asfalto, la noche brutal
Patria definitiva de mi desolación
Bebo con fantasmas de falsa lucidez
Todos viven como si no hubiera elección
Y aunque el tiempo aceptara volver a ceder
Sé que el veneno ganaría otra vez
Escrita por: Luis H. Rocha