395px

Cuando el Hombre Debe Ser lo que Debe Ser

Mackuco Pantcho

Quando o Homem É o Que Deve Ser

Vou subir a montanha, e não sei se volto um dia.
Vou por que quero vencer a natureza, e me juntar a ela.

Vou entrar no mar, e com braçadas ligeiras vou transpor as ondas.
Não vou sucumbir, vou me juntar a elas.

Num dia de sol com o mar revolto engolindo pequenas embarcações.
O medo do mar, da natureza, quando o homem é o que deve ser
O medo do mar, da natureza, quando o homem é o que deve ser

Num dia feliz, a terra treme, destruindo lares e corações.
O medo da terra, da natureza, quando o homem é o que deve ser.
O medo da terra, da natureza, quando o homem é o que deve ser

Vou subir...
Vou entrar no mar...
E não sei...
Com braçadas ligeiras...
Vou transportar as ondas...
Não vou sucumbir...
Vou me juntar...
Me juntar a elas.

Vou subir...
Vou entrar no mar...
E não sei...
Com braçadas ligeiras...
Vou transportar as ondas...
Não vou sucumbir...
Vou me juntar...
Me juntar a elas.

Cuando el Hombre Debe Ser lo que Debe Ser

Voy a subir la montaña, y no sé si regresaré algún día.
Voy porque quiero vencer a la naturaleza, y unirme a ella.

Voy a entrar en el mar, y con brazadas ligeras voy a superar las olas.
No voy a sucumbir, me uniré a ellas.

En un día soleado con el mar embravecido tragándose pequeñas embarcaciones.
El miedo al mar, a la naturaleza, cuando el hombre debe ser lo que debe ser.
El miedo al mar, a la naturaleza, cuando el hombre debe ser lo que debe ser.

En un día feliz, la tierra tiembla, destruyendo hogares y corazones.
El miedo a la tierra, a la naturaleza, cuando el hombre debe ser lo que debe ser.
El miedo a la tierra, a la naturaleza, cuando el hombre debe ser lo que debe ser.

Voy a subir...
Voy a entrar en el mar...
Y no sé...
Con brazadas ligeras...
Voy a atravesar las olas...
No voy a sucumbir...
Me uniré...
Me uniré a ellas.

Voy a subir...
Voy a entrar en el mar...
Y no sé...
Con brazadas ligeras...
Voy a atravesar las olas...
No voy a sucumbir...
Me uniré...
Me uniré a ellas.

Escrita por: Valmôr Haüptli Júnior