395px

Poema de Malta de los Naus

Manuel Freire

Poema da Malta das Naus

Lancei ao mar um madeiro,
espetei-lhe um pau e um lençol.
Com palpite marinheiro
medi a altura do Sol.

Deu-me o vento de feição,
levou-me ao cabo do mundo.
pelote de vagabundo,
rebotalho de gibão.

Dormi no dorso das vagas,
pasmei na orla das prais
arreneguei, roguei pragas,
mordi pelouros e zagaias.

Chamusquei o pêlo hirsuto,
tive o corpo em chagas vivas,
estalaram-me a gengivas,
apodreci de escorbuto.

Com a mão esquerda benzi-me,
com a direita esganei.
Mil vezes no chão, bati-me,
outras mil me levantei.

Meu riso de dentes podres
ecoou nas sete partidas.
Fundei cidades e vidas,
rompi as arcas e os odres.

Tremi no escuro da selva,
alambique de suores.
Estendi na areia e na relva
mulheres de todas as cores.

Moldei as chaves do mundo
a que outros chamaram seu,
mas quem mergulhou no fundo
do sonho, esse, fui eu.

O meu sabor é diferente.
Provo-me e saibo-me a sal.
Não se nasce impunemente
nas praias de Portugal.

Poema de Malta de los Naus

tiré al mar una madera
Lo metí con un palo y una sábana
Con una corazonada marinero
Mide la altura del sol

Me dio el viento
me llevó al fin del mundo
un vagabundo de un vagabundo
doble cabeza

Dormí en la parte posterior de las vacaciones
asombrado al borde de los prals
He plagado, he alegado plagas
Mordí pellets y zagayas

Me quemé el pelaje hirsuto
Tenía el cuerpo en heridas vivas
me apretó las encías
Me pudre por escorbuto

Con mi mano izquierda me bendije
Me ahogué con mi derecho
Mil veces en el suelo, me golpeo
Me levanté otros mil

Mi risa de dientes podridos
se hizo eco en los siete partidos
Fundé ciudades y vida
Rompí los cofres y las bodegas

Temblé en la oscuridad de la jungla
Todavía de sudores
Me estiré en la arena y en la hierba
mujeres de todos los colores

He dado forma a las llaves del mundo
que otros han llamado tuyos
pero que se hundió en la parte inferior
del sueño, ese era yo

Mi gusto es diferente
Me burlo y pruebo la sal
No has nacido con impunidad
en las playas de Portugal

Escrita por: António Gedeão