Estância
Nos teus galpões de fogo grande e silêncios
Nas tuas palavras de silêncios pelas horas
E os teus idiomas, teus olhares e teus vultos
Que emalam ponchos, tomam mate, calçam esporas
Quantos olhares pelas formas da manhãs
Despem encontros, pelas horas de um espaço
E esperam o tempo dos buçais nas mãos canhotas
E empurram sonhos contra os tentos de algum laço
Que tantas vezes foi a luz de alguma armada
Sorrindo viva, num horizonte de Sol claro
Talvez num tombo sob os olhos da mangueira
Que troca o mundo, pelos mandos de um pealo
E tua gente a caminhar chapéu tapeado
Por esses campos de saudades, céu inteiro
Parte de ti dos teus encantos, vida a fora
De cola atada, o trote manso pra os campeiros
E os teus caminhos de invernada e campo aberto
Teu universo, muito além de um Sol de ouro
Onde no fundo, de um rodeio, tropa grande
Vive o distante na voz rouca de algum touro
E as tuas paredes de retratos desbotados
Amarelados pelas horas da razão
Fotos de ontem, de um passado, de outros ventos
Que o próprio tempo batizou de tradição
O mesmo sangue dos teus filhos, de outros filhos
Sombras que habitam e que habitaram tua distância
Faces de ontem, novas faces do teu mundo
Alma do campo batizada de Estância
Estancia
En tus galpones de fuego grande y silencios
En tus palabras de silencios por las horas
Y tus idiomas, tus miradas y tus sombras
Que envuelven ponchos, toman mate, calzan espuelas
Cuántas miradas por las formas de las mañanas
Desnudan encuentros, por las horas de un espacio
Y esperan el tiempo de los bueyes en manos zurdas
Y empujan sueños contra los lazos de algún vínculo
Que tantas veces fue la luz de alguna armada
Sonriendo viva, en un horizonte de Sol claro
Quizás en una caída bajo los ojos de la higuera
Que cambia el mundo, por los mandos de un pealo
Y tu gente caminando con sombrero de paja
Por estos campos de recuerdos, cielo entero
Parte de ti, de tus encantos, vida afuera
Con cola atada, el trote suave para los gauchos
Y tus caminos de invernada y campo abierto
Tu universo, mucho más allá de un Sol dorado
Donde en el fondo, de un rodeo, tropa grande
Vive lo distante en la voz ronca de algún toro
Y tus paredes de retratos descoloridos
Amarillentos por las horas de la razón
Fotos de ayer, de un pasado, de otros vientos
Que el propio tiempo bautizó de tradición
La misma sangre de tus hijos, de otros hijos
Sombras que habitan y que habitaron tu distancia
Rostros de ayer, nuevos rostros de tu mundo
Alma del campo bautizada de Estancia
Escrita por: Cristian Camargo, Adriano Silva Alves