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Que el Silencio Reine por Breve Eternidad

Medievo

Fiat Silentium Per Brevem Eeternitatem

Omnia unum sunt
Sex columnae firmamenti
Potentia Absoluti, oriuntur
Sexta columna dormit
Vox abscondita

Sex fulgura et unus coruscatio
Septem noctes sine die
Octo luciolae ad ventum
Silentium resonat, mundus suspirat

Praeparat se cantus adveniens

Cum puritas spurcorum
Corrupta fuerit
Sub carduo qui carmesinem
Gratiam sanguine fundit
Demulcens bestiam in
Somno desiderioso
Vivi equitant melodiis properantibus

Solis tenebras fundent
Ossa domum fient

Et viventes innumeros
Mortuos parient
Chaos ossuum fit eorum cubile
Sub parvis pedibus ignis belli tacet

Manto mortis, lumen ferri
Nox praesidet
Quae nos libertabit a
Beatitudine nostra
Stella ferrea in Abyssum demergetur
Tempestas petalorum
Vestigia eius sequetur
Eius casus caelum findet
Gelidus amnion sopitos fovet

Silentium est in Nemoribus
Lamentum est in Stellis
Nullae Nubes nec Angeli
Nullae voces in orbe
Nulla Vestigia nec Viae

Fiat silentium per
Brevem aeternitatem

Que el Silencio Reine por Breve Eternidad

Todo es uno
Seis columnas del firmamento
El Poder Absoluto, surge
La sexta columna duerme
Voz oculta

Seis relámpagos y un destello
Siete noches sin día
Ocho luciérnagas al viento
El silencio resuena, el mundo suspira

Se prepara el canto que se acerca

Cuando la pureza de lo impuro
Se haya corrompido
Bajo el cardo que carmesí
La gracia se derrama en sangre
Acariciando a la bestia en
Sueños deseosos
Los vivos cabalgan en melodías apresuradas

Las sombras del sol se derramarán
Los huesos se convertirán en hogar

Y los innumerables vivientes
Parirán a los muertos
El caos de los huesos se convierte en su lecho
Bajo pequeños pies el fuego de la guerra calla

Manto de la muerte, luz del hierro
La noche preside
Que nos liberará de
Nuestra beatitud
La estrella de hierro se hundirá en el Abismo
La tormenta de pétalos
Sus huellas seguirán
Su caída romperá el cielo
El río helado acuna a los dormidos

Silencio hay en los Bosques
Lamento hay en las Estrellas
No hay Nubes ni Ángeles
No hay voces en el mundo
No hay Huellas ni Caminos

Que el silencio reine por
Breve eternidad